Las Fiestas de Israel y su Cronología

 

ESTUDIO ESCRITO POR EL

HNO. MIN. SANTIAGO MONTIEL FLORES

 

 Tomado de "Glosario y Escritos de la Iglesia de Dios (Israelita)"

publicado por el Departamento Educativo

  

Cuando Dios ordenó fiestas anuales para su pueblo Israel, la primera vez que lo hizo fue cuando los hijos de Jacob residían en Egipto.

En el capítulo 12 del libro de Éxodo nos muestra cuando Israel celebra la Pascua en el año 1491 a. C., en el día 14 del mes de Nisán. En Éxodo 19:1 se deja ver que después de la Pascua habían transcurrido 50 días a partir del día 16 de Nisán, pues dice: "Al mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en aquel día vinieron al desierto de Sinaí ", cuando dice en el texto "en aquel día " se está refiriendo al mismo orden número que tiene el mes tercero, que es cuando llegaron los hijos de Israel al desierto de Sinaí, para que al tercer día después de que llegaron los hijos de Israel al desierto estuvieran apercibidos para que recibieran la Ley de Dios oralmente (Deuteronomio 10:4). Contaremos los 50 días de intervalo entre la Pascua y Pentecostés, teniendo en cuenta lo que dice en Levitico 23:6-7, vemos que este día era un sábado ceremonial, el primer día de los 7 días de los panes sin levadura y también era el gran día del sábado según Juan 19:31, note que en este pasaje se dice que ya había muerto el Señor Jesucristo (14 de Nisán) y el siguiente día era el gran dia del sábado (15 de Nisán). Ahora vuelva a leer Levítico 23:6-7, donde nos muestra que después de la Pascua es el dia 15 de Nisán y que nos señala en Juan 19:31, que ya vimos, como gran dia del sábado. Ahora veamos Levitico 23:11, donde se nos enseña que el sacerdote mecía un omer por primicia el día siguiente del sábado (ceremonial), y el dia siguiente a este sábado ceremonial era el dia 16 de Nisán. ¿Desde cuándo debemos de contar para celebrar la fiesta de Pentecostés? Veamos Levitico 23:15-16, donde se nos enseña que tenían que pasar 7 semanas, y al siguiente día de las 7 semanas se hacia un nuevo presente a Jehová; y siete semanas y un dia más hacen un total de cincuenta días; asi que del 16 de Nisán al 30 de este mismo mes son 15 días; mas los 30 días del mes lyar, nos dan 45; llegan los hijos de Israel el día tercero del mes de Siván (mes tercero), son 48 dias, y contando desde este dia tercero como primer dia en que ordena Dios a Moisés para que santifique al pueblo (Exodo 19:10) ya no contaremos el día 48, sino únicamente los dos días restantes para que sean los 50 días.

Estas dos fiestas junto con la fiesta de la Cosecha, que es también llamada las Cabañas, se ven escritas por primera vez en Éxodo 23:14-17, ordenadas a Israel en el año I491 a.C.

En el capítulo 23 de Levítico, aparte de las tres fiestas que ya consideramos, Dios ordena a Israel la fiesta de las Trompetas y la fiesta de la Expiación, dos fiestas anuales más. En el capítulo 25 del mismo libro vemos otras dos fiestas, éstas no eran anuales: una era cada 7 años, la cual era el Año Sabático, y la otra El Jubileo, que se celebraba en la fiesta de la Expiación, el día 10 del mes de Tishri, cada 50 años. Estas fiestas se ordenaron en los primeros años siguientes al año de 1491, sin olvidar también las Nuevas Lunas, que eran cada mes.

Cuarenta años después, Moisés escribe el libro de Deuteronomio, en donde el Señor Todopoderoso le vuelve a recalcar que celebren las fiestas, pero no le enfatiza que todas, sino nada más TRES. ¿Cuáles? Vea Deuteronomio 16:16. En este pasaje no se nos dice que celebren 5 fiestas anuales, ni 7, ni una, sino TRES: Ázimos, Semanas y Cabañas; no menciona otras fiestas sino únicamente TRES.

Y esto fue en el año de 1451, a.C., en el momento que entraron Josué, Caleb y todos los hijos de Israel que habían nacido en el desierto, a la Tierra prometida.

Más tarde, en el año 992 a.C., nuevamente se mencionan las fiestas, cuando el sabio Salomón edifica ciudades en toda la tierra de su señorío, y dice 2a de Crónicas 8:13 "Para que ofreciesen cada cosa en su día, conforme al mandamiento de Moisés, en los sábados, en las lunas nuevas, y en las solemnidades, tres veces en el año, a saber, en las fiestas de los panes ázimos, en la fiesta de las semanas, y en la fiesta de las Cabanas ". Notemos que, aunque menciona otras solemnidades, hace alusión a las tres fiestas más importantes, más significativas.

Oseas, hablando Dios por medio de él, en el año 785 a.C., de una manera lamentable dice a su pueblo que ya no quiere más fiestas (Oseas 2:11). ¿Cuál fué el motivo? Veamos en el libro del profeta Isaías 1:2, el cual dice: "Oíd cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y engrandecílos, y ellos se rebelaron contra mi".

¿No está claro? Ellos, el pueblo de Israel, dice, "se rebelaron contra mi " ¿Y qué es rebelarse contra Dios? Dice el profeta Malaquías 1:6-14 que cuando el pueblo judío llevaba sus presentes al altar, llevaba lo más malo; ya las fiestas no las hacían con un corazón limpio, sincero y verdadero. Por eso el Señor ya no aceptaba las fiestas de Israel. Aunque en Levítico 23:2 dice Dios: "Mis solemnidades", porque Dios se las había ordenado a su pueblo para que las cumplieran conforme a la voluntad de Dios y no conforme a la voluntad del hombre, por eso cuando Israel peca contra Dios, Él les dice al celebrar las fiestas: "sus solemnidades", ya no eran para Dios por la forma en que las llevaban a cabo: Con rebeldía, con su pecado. Agregando la condición pecaminosa del pueblo, Israel dice en Isaías 1:4,10, "Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados. Dejaron al Santo de Israel, tornáronse atrás ". Y todavía por su maldad hasta los compara el Señor con Sodoma y Gomorra: "Principes de Sodoma oíd la palabra de Jehová; escuchad la Ley de nuestro Dios pueblo de Gomorra". ¿Cómo iba a aceptar Dios las fiestas en esas condiciones? Por eso les dice: "Estoy cansado de vuestras solemnidades, no las puedo soportar " (Isaías 1:12-14), y no porque Dios las hubiera suspendido para que no se celebraran más, pues hay que notar también que en Oseas 2:11 se dice que las fiestas cesarían pero no serían quitadas, por lo cual, en cumplimiento a esto, cuando regresaron los hijos de Israel de Babilonia se restauraron las fiestas y los sacrificios. En el curso de este artículo veremos cómo en las Sagradas Escrituras se ve al pueblo de Dios, a quienes tenían temor de Dios, seguir celebrando las fiestas.

Como sabemos, el pueblo israelita, por su pecado y rebeldía, fue llevado cautivo a Babilonia por el rey Nabucodonosor en el año 605 a.C. Jeremías 20:4 lo profetiza. Asi que estando Israel en estas condiciones no pudo observar las fiestas.

Pero esa cautividad no iba a durar toda la vida, dice Jeremías 25:11-12 cuánto tiempo iba durar y qué iba a suceder con Babilonia. Por eso, porque el pueblo de Dios iba a regresar a su tierra y se iban a restaurar las fiestas, dice Zacarías 8:13,19, en el año 519 a.C. que Israel, después de haber sido maldición entre las gentes, se tornaría en bendición y el Señor Dios Eterno lo salvaría y que sus fiestas volverían a celebrarse con todo gozo y alegría y además, dándoles este mismo profeta importancia a las solemnidades de Jehová, dice que en el Milenio, los que no suban a Jerusalén para adorar al Rey (el Hijo de Dios, el Mesías), en la solemnidad de las Cabañas, no llegará a ellos lluvia, sino que les llegará una plaga que herirá a toda esa gente rebelde (Zacarías 14:16-19).

El pueblo de Israel, habiendo regresado de Babilonia a Jerusalén, dice Esdras respecto a las fiestas: "Y llegado el mes séptimo, y ya los hijos de Israel en las ciudades, juntóse el pueblo como un solo hombre en Jerusalem. Hicieron asimismo la solemnidad de las cabañas, como está escrito, y holocaustos cada día por cuenta, conforme al rito, cada cosa en su día" (Esdrás 3:1,4). Esto fue en el año 536 a.C., habiendo transcurrido 249 años desde el tiempo que había dicho Dios por medio de Oseas que haría cesar sus solemnidades.

Como ya vimos, el pueblo de Dios siguió celebrando las fiestas después que llegaron de Babilonia, aunque todavía con muchas dificultades por causa de sus enemigos.

También Nehemias nos dice en el año 445 a.C., que "hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en Cabañas, en la solemnidad del mes séptimo, y toda la congregación que volvió de la cautividad hicieron Cabañas" (Nehemías 8:14-18). Como se ve Dios no suspendió para siempre las fiestas; si por medio de Oseas (785 a.C.). y de Isaías (760 a.C) mostró su enojo contra el pueblo de Israel por su rebeldía, diciendo que estaba cansado de sus solemnidades, más tarde, como hemos visto, su pueblo, después de haber regresado de la cautividad, celebra las fiestas con todo gozo: así que la teoría de que Dios quitó las fiestas está descartada, tanto que estando ya Cristo presente les enseña a sus discípulos a celebrarlas, como vemos en Juan 7:1-38, cuando celebra la fiesta de las Cabañas en el año 29 d.C.

Asimismo, para celebrar la fiesta de las Semanas (Pentecostés), el Señor Jesucristo recomienda a sus discípulos que no se fueran de Jerusalén para que recibieran la virtud del Espíritu Santo (Hechos 1:4,8), indicando con esto que el Señor Jesucristo da su autorización para que se celebrara esta fiesta, pues si el Padre Eterno las hubiera suspendido para siempre su Hijo unigénito no las hubiera mencionado, ni las hubiera celebrado. Al llegar el cumplimiento de la fiesta de Pentecostés, nos dice la Escritura cómo estaban los discípulos del Señor: "Y como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos" (Hechos 2:1). Notemos con esto que estas fiestas las ha celebrado siempre el pueblo de Dios con el objeto de alabarlo y de estar en comunión.

Estas fiestas no solamente fueron para los judíos, pues Pablo dice: "Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree: al judio primeramente y también al griego", indicando que todos los gentiles que se convirtieran al evangelio de nuestro Señor Jesucristo tenían que cumplir con todas las cosas escritas en él, como la vemos en la 1a de Corintios 11:23-27 al celebrar la Pascua, indicándoles que "todas las veces que comiereis este pan, y bebiéreis esta copa, la muerte del Señor anunciais hasta que venga", dije Pascua porque Pablo lo dice: "porque nuestra Pascua que es Cristo, fue sacrificada por nosotros"(1a Corintios 5:7).

Otro testimonio de que Pablo les enseña las fiestas a los gentiles convertidos de las tinieblas a la luz admirable, es que les dice en el año 60 d.C, que si no se quedaba en Efeso para celebrar la fiesta de Pentecostés, su propósito era celebrarla en Jerusalén (Hechos 20:16).

Además de haber hecho notar que el Señor Todopoderoso, después de haber dado a Israel nueve fiestas, les recalca TRES. Mostraré algunas razones del por qué no celebramos en la actualidad todas.

Los siete días de los panes ázimos que seguían a la Pascua no los celebramos porque eran una figura que señalaba a los creyentes en Jesucristo (Hebreos 9:9). Notemos que Pablo les dice a los Corintios: "Limpiad, pues, la vieja levadura, para que seáis nueva masa, como sois sin levadura". Mostrando que la levadura de los siete días desaparece y los cristianos toman su lugar, pues al participar de los emblemas sagrados, que son un símbolo del cuerpo y la sangre de Jesucristo, somos ahora un pan sin levadura (1a Corintios 5:7; 10:16-17), por esto el mismo apóstol nos dice: "Asi que hagamos fiesta, no en la VIEJA LEVADURA, en la levadura de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad", y la sinceridad y la verdad solamente pueden radicar en una persona y no en el pan de harina, por esta razón solamente se nos ordena en la Palabra de Dios que celebremos la Pascua del día 14 de Nisán; mas, sin embargo, estamos celebrando la fiesta de los Ázimos, como lo dice Lucas 22:1, "Y estaba cerca el dia de la fiesta de los ázimos, que se llama la Pascua".

Asimismo, la fiesta de las Trompetas no la celebramos porque fue una solemnidad temporal, encerrando caracteres especiales que representaban una época mejor para todos los creyentes en Cristo.

 

 

 

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