La Retórica en la Biblia

 

ESTUDIO ESCRITO POR EL

HNO. MIN. FERNANDO LAZCANO G.

* La Retórica en Las Sagradas Escrituras

* Estúdiela y lo sacará de dudas

* Será un cristiano que sepa trazar bien La Palabra de Verdad

* No será fácilmente engañado

* Podrá usted entender la Biblia en su justa interpretación

Tomado de "Glosario y Escritos de la Iglesia de Dios (Israelita)"

publicado por el Departamento Educativo

 

  

Para la iniciación del estudio en cualquier rama de la ciencia, es absolutamente necesario estar en disposición, tener voluntad, ser constante y dedicar la mayor parte del tiempo a los libros, para lograr llevar a cabo con éxito la culminación de una carrera o profesión.

Así también para el estudio y recta comprensión de Las Sagradas Escrituras se necesita, por lo menos, un espíritu respetuoso y dócil, ser amante de la verdad, paciente en el aprendizaje y estar dotado de prudencia.

He aquí con qué espíritu reverente y lleno de humildad contemplaban La Palabra de Dios los cristianos contemporáneos del apóstol Pablo: "Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Señor, recibiendo la palabra con mucha tribulación, con gozo del Espíritu Santo: En tal manera que habéis sido ejemplo a todos los que han creído en Macedonia y en Acaya"(1a Tesalonisenses 1:6, 7).

Nosotros debemos, también, recibir La Palabra con gozo, es decir, estudiarla y meditarla para que los ojos de Jehová estén sobre nosotros, pues Él dice: "...mas a aquél miraré que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra" (Isaías 66:2).

Esfuércese e inicíese en el estudio de La Biblia con el espíritu de un dócil discípulo del Señor, el cual fue el perfecto rabí de Galilea y sigue siendo de todo aquel que lo recibe por Maestro.

Debe tenerse presente que la mentira, obscuridad y contradicción no residen en Jesucristo ni en su infalible y bendita Palabra, sino en aquel que por su negligencia no estudia, que tiene la vista muy corta y es ciego: porque "...si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto: "En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios", dice San Pablo en la 2a Carta a los Corintios 4:3, 4.

Pero el discípulo humilde y obediente, que acepta a Cristo, por su Maestro y Salvador, conocerá la verdad: "Y decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos: Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará"; "Encaminará a tus humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera" (Juan 8:31,32; Salmos 25:9).

Ser amante de la verdad y dejando todo engaño, dice Pedro: "Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud" (1a Pedro 2:2). El que con este deseo busca la verdad, como dice Cristo "escudriñando las Escrituras", también la hallará, porque "Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá" (Mateo 7:7, 8).

Ser, además, una persona ejemplar en la oración como muchos santos hombres lo mostraron: Moisés, Abraham, Isaac, Jacob, David, Salomón, Daniel, etc., es ser una persona que quiere tener la sabiduría de Dios, para mostrar a los hombres las abundantes riquezas de la gloria de Dios, el cual dice: "Clama a mi, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes" (Jeremías 33:3).

La paciencia es muy necesaria, como dice San Pablo en Hebreos 10:36: "para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa". Porque ¿qué adelanto tendrá en el estudio una persona impaciente, inconstante y que fluctúe en el trabajo del Evangelio de Dios? Ninguno. Para ser obrero del Señor son indispensables estas cualidades.

Cristo dijo: "Escudriñad las Escrituras ", y se vale de esta expresión para denotar el trabajo de un misionero que cava la tierra hasta llegar a la profundidad deseada buscando con diligencia el metal preciado con éxito.

Las Sagradas Escrituras son ricas en su contenido e inagotables en su Sabiduría, pues con mucha razón dijo el apóstol Pablo de ellas: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuan incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!" (Romanos 11:33).

Téngase, pues, en el estudio de las Escrituras, tanta paciencia como el labrador espera el precioso fruto de la tierra, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía (Santiago 5:7). Obténgase además esa nobleza que caracterizó a los cristianos de Berea, de los cuales dice Pablo: "Y fueron éstos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud" (Hechos 17:11).

GRAMÁTICA Y RETÓRICA EN EL ESTUDIO BÍBLICO

AsÍ como es tan necesario para el estudio y mejor comprensión de La Biblia, el conocimiento de la Gramática y las distintas partes que la componen, como son: La Sintaxis, la Prosodia, la Analogía y la Ortografía; de igual forma se necesita también el conocimiento de la Retórica, pues sin las reglas de ésta no podríamos entender verdaderamente La Palabra de Dios.

GRAMÁTICA

Arte de hablar y escribir correctamente una lengua.

La Gramática se divide en cuatro partes:

La Sintaxis. Parte de la Gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos. Divídese en regular y figurada. La primera pide que este enlace se haga del modo más lógico y sencillo. La segunda autoriza el uso de las figuras de construcción para dar a la expresión del pensamiento más vigor o elegancia.

La Prosodia. Parte de la Gramática que enseña la recta pronunciación y acentuación de las letras, sílabas y palabras.

La Analogía. Parte de la Gramática que trata de los accidentes y propiedades de las palabras consideradas aisladamente.

La Ortografía. Parte de la Gramática que enseña a escribir correctamente por el acertado empleo de las letras y de los signos auxiliares de la escritura.

RETORICA

Arte de bien decir, de embellecer la expresión de los conceptos, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.

Se dice que la Biblia se entiende en cuatro formas, a saber: literal, espiritual, profética y simbólica.

Si consideramos estos cuatro conceptos, veremos que el cuarto, que corresponde al símbolo, no esta bien aplicado. ¿Por qué? Veamos: ¿Qué significa símbolo? El símbolo es una figura que, como dice el Diccionario de la Real Academia Española, pertenece a la Retórica, y que muestra un hecho familiar que se considera a propósito para servir de semejanza o representación entre dos cosas, atribuyendo la realidad a las personas.

Por lo tanto, la cuarta forma en que se entiende La Biblia no sería propiamente por medio del símbolo, sino en tal caso seria por medio de la Retórica, porque así como el símbolo pertenece a esta disciplina, también pertenecen muchas figuras a esta misma, como son: El Tipo, Símil, Interrogación, Antítesis, Climax o Gradación, Proverbio, Paradoja, Fábula, Parábola, Enigma, Alegoría, Ironía, Hipérbole, Prosopopeya, Metonimia, Metáfora, Sinécdoque y algunas otras. Estas figuras de Retórica las encontramos en la Biblia, y si estudiamos el significado de cada una de ellas, al leer las Santas Escrituras, comprenderemos mejor el verdadero sentido de éstas.

SÍMBOLO

Como ya se dijo el símbolo es un hecho familiar que se considera a propósito para servir de semejanza o representación entre dos cosas, atribuyendo la realidad a las personas. En seguida se verá lo que simboliza en la Biblia algunas figuras:

BESTIA. Simboliza poder tirano y usurpador.

"...y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían de la mar"; "Estas grandes bestias, las cuales son cuatro, cuatro reyes son, que se levantarán en la tierra"; "El hombre en honra que no entiende, semejante es a las bestias que perecen" (Daniel 7:3,17; Salmos 49:20).

FRUTO. Simboliza la manifestación de las obras buenas o malas de los hombres delante de Dios.

"Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos o higos de los abrojos?"; "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos"; "Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley" (Mateo 7:16, 21; Gálatas 5:19-23; Efesios 5:9).

PERFUME. Simboliza Oración.

"Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos" (Apocalipsis 5:8).

LÁMPARA. Simboliza la Palabra de Dios.

"Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino" (Salmos 119:105).

PAN. Simboliza el Cuerpo de Cristo.

"Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo" (Mateo 26:26).

VINO. Simboliza la Sangre de Cristo.

"Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dio, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados" (Mateo 26:27,28).

PERRO. Simboliza impureza y apostasía.

"Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad"; "Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros..." (Proverbios 26:11; Filipenses 3:2).

RANAS. Simboliza enemigos inmundos.

"Y vi salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas" (Apocalipsis 16:13).

Y así, de esta manera podríamos ver en la Biblia muchísimas palabras que representan el carácter del hombre por medio del símbolo.

Si se quiere interpretar la Biblia de una manera literal, no se comprendería nunca. En Mateo 26:26 dice Cristo hablando del pan "Esto es mi cuerpo", solamente conociendo los símbolos se puede comprender este pasaje, pues está enseñando que es pan sin mixtura (sin levadura), puro, está simbolizando al cuerpo de Cristo, el cual no hizo pecado ni hubo engaño en su boca, y asimismo a su Iglesia que está representada como el cuerpo de Cristo (1a Corintios 12:27), la cual debe tener las características de la naturaleza espiritual del Salvador.

San Pablo dice a los Filipenses: "Guardaos de los perros", se está refiriendo a los hombres engañadores, mas de ninguna manera a los canes.

EL TIPO

El tipo es símbolo representativo de cosa figurada. En el Antiguo Testamento se encuentran muchas de estas figuras, a las cuales en el Nuevo Testamento se les da el nombre de Sombra de los Bienes Venideros (Hebreos 10:1; 8:5).

En la Carta a los Hebreos, principalmente, San Pablo hace referencia a los tipos del Antiguo Testamento, por ejemplo: El sumo pontífice que entraba al Lugar Santísimo en el Tabernáculo, prefiguraba a Cristo, quien después de su muerte entró en el mismo cielo. "Mas en el segundo, sólo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo"; "Mas estando ya presente Cristo, Pontífice de los bienes que habían de venir, por el mas amplio y más perfecto Tabernáculo, no hecho de manos, es a saber, no de esta creación"; "Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstos"; "De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: más ahora una vez en la consumación de los siglos para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo"; "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios" (Hebreos 9:7,11, 23, 26, 24).

Los sacrificios que menciona el Antiguo Testamento prefiguraban el sacrificio de Cristo (Hebreos 10:1-9). El cordero Pascual a Cristo (Juan 1:29). En Mateo 12:40 el Señor se refiere al conocido acontecimiento de Jonás con el grande pez, prefigurando su sepultura y resurrección durante los tres días y tres noches que estuvo Jesús en el corazón de la tierra.

EL SÍMIL

El Símil es la figura que consiste en comparar expresamente una cosa con otra, para dar idea viva y eficaz de una de ellas. Por ejemplo, dice el Salmista: "Porque como es tan grande la altura de los cielos sobre la tierra, asi engrandeció su misericordia sobre los que le temen" (Salmos 103:11). "El hombre, como la hierba son sus días: florece como la flor del campo, pasó el viento por ella y pereció y su lugar no se conoce más" (Salmos 103:15, 16). En estos versos se compara, por una parte, la compasión que los padres sienten por sus hijos con la que Dios tiene para con los hombres que temen su nombre; y por la otra compara la vida fugaz y efímera del hombre sobre la tierra. Estas cosas son muy parecidas, por eso se le da a esta figura el nombre de Símil o similitud.

LA INTERROGACIÓN

La palabra Interrogación procede de un vocablo latino "interrogata", que quiere decir "pregunta". No todas las preguntas son figuras de retórica; es pregunta de retórica cuando la misma pregunta encierra una conclusión evidente.

El Diccionario de la Real Academia Española define a la Interrogación de la siguiente manera: "Figura de Retórica que consiste en interrogar, no para manifestar duda o pedir respuesta, sino para expresar indirectamente una afirmación, o dar más vigor o eficacia a lo que se dice". Ejemplo: En Génesis 18:25 encontramos: "...El juez de toda la tierra ¿no ha de hacer lo que es justo?". Como se puede notar, aquí no está preguntando, sino que se está afirmando que Dios es justo y no le dará el mismo pago al justo que al impío, sino a cada uno según fuere su obra, buena o mala, pues se dice en Proverbios 2:21, 22, "Porque los rectos habitarán la tierra y los perfectos permanecerán en ella, mas los impíos serán cortados de la tierra y los prevaricadores serán de ella desarraigados". Todo esto equivale a decir que el Juez de toda la tierra hará lo justo.

En Hebreos 1:14 dice "¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de salud? ". En este versículo se entiende que no pregunta sino afirma que el ministerio noble de los ángeles en el cielo y en la tierra es un hecho incontrovertible, según se puede comprobar en el Salmo 103:20, 21, que dice: "...que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto. Bendecid a Jehová vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos que hacéis su voluntad".

Lo mismo encontramos en Hebreos 2:3: "¿Cómo escaparemos nosotros si tuviéramos en poco una salud tan grande? ". Aqui no se está preguntando cómo escapar, sino se está afirmando que no escaparemos de la muerte si tenemos en poco lo que Dios nos ha enseñado para podernos salvar.

Caso semejante es el de Job 11:7, que dice: "¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? ". En este versículo se está afirmando que a Dios nadie le puede ver, ni que ningún ser humano puede vanagloriarse diciéndose que es perfecto.

LA PARÁBOLA

Del griego "parábolé", que significa comparación. Parábola es una narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.

Ejemplo: Mateo 13:3-9,18-23. Esta parábola tiene por objeto comparar a la simiente que es regada en diversas partes de la tierra con la palabra de Dios que es expuesta a personas de diferentes caracteres y sentimientos.

Comparaciones: El que salió a sembrar representa a Cristo, "Y respondiendo él les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del Hombre" (Mateo 13:37).

La simiente representa a la Palabra de Dios, "Esta es pues la parábola: La simiente es la Palabra de Dios" (Lucas 8:11).

El campo donde es sembrada la simiente es el mundo, "Y el campo es el mundo..."; "Y él les dijo: Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura" (Mateo 13:38; Marcos 16:15).

La tierra es comparada con los hombres, "¡Tierra, tierra, tierra! Oye palabra de Jehavá" (Jeremías 22:29).

Lo que es sembrado junto al camino (donde la hierba se seca por el continuo pasar de la gente) es comparado con aquel que no entiende la Palabra de Dios y que no le importa además poner atención para comprenderla. "Oyendo cualquiera la palabra del Reino y no entendiéndola, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado junto al camino" (Mateo 13:10; Lucas 8:12).

Lo que es sembrado en pedregales: "Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra y luego la recibe con gozo, mas no tiene raíz en si, antes es temporal: que venida la aflicción o la persecución por la palabra, luego se ofende". Asi como la semilla regada en las piedras no puede echar raices y tan luego como el sol sale quema la semilla sin que ésta pueda dar fruto, asi es aquel hombre que recibe la Palabra de! Todopoderoso; la llega a escuchar con curiosidad, entusiasmo y gozo, pero la arraigada vida al mundo y sus placeres, o por lo contrario, aflicciones o enfermedades sin solución aparente, hace que estas palabras divinas no encuentren cabida en su corazón.

La que es sembrada en buena tierra, "Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra y el que lleva fruto: y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta" (Mateo 13:23). Esta es la semilla que echa raices muy profundas, crece, fructifica, no hay ningún impedimento para su completo desarrollo. Así es comparado el que recibe la Palabra de Dios y que con un sincero arrepentimiento entrega su corazón al Dios de Israel, guarda los Mandamientos del Juez justo, se santifica, se aparta de los honores y fama de este mundo, trabaja en el Evangelio incondicionalmente, ama a su prójimo, observa el Sábado con toda devoción, también las TRES FIESTAS ANUALES y persevera hasta el fin, es fiel hasta la muerte, éste tiene la esperanza de recibir la corona de la vida eterna y estar muy cerca de su Salvador Jesús cuando venga a su Reino.

¿Qué será de este fiel cristiano y quién estara en su corazón?

"Será como árbol plantado junio a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae: y todo lo que hace prosperará"; "Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos con él morada" (Salmos 1:3; Juan14:23).

LA FÁBULA

La fábula es una composición literaria en que por medio de una ficción alegórica y de la representación de personas y personificaciones de seres irracionales, se da una enseñanza. Se pueden ver algunos ejemplos en 2a Reyes 14:9 y Jueces 9:8-15, en donde hablan los árboles, cosa que parece absurda si se quisiera entender literalmente.

La fábula tiene varias definiciones, y otra de ellas es: Ficción artificiosa con que se cubre o disimula una verdad (1a Timoreo 1:3, 4; 4:2-7).

La fábula tiene además, otra acepción y que es relación falsa, destituida de todo fundamento.

LA IRONÍA

La Ironía es una figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice. Ejemplo: "Cierto pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles"; "...porque en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles..." (2a Corintios 11:5; 12:11). El apóstol Pablo emplea esta figura cuando llama a los falsos predicadores como grandes apóstoles y sumos apóstoles, dando a comprender al mismo tiempo que de ningún modo son tales apóstoles. Lo que quiso decir San Pablo de éstos fue: "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles de Cristo" (2a Corintios 11:13).

Esta misma figura retórica la presenta la Biblia cuando el Profeta Elías, en el monte Carmelo, dice a los sacerdotes del falso dios Baal: "Gritad en alta voz, que dios es; quizá está conversando, o tiene algún empeño, o va de camino; acaso duerme y despertará" (1a Reyes 15:26), dando a entender con esto a la vez, que es del todo inútil que griten porque tiene oídos y no oirá.

LA HIPÉRBOLE

Es una figura retórica que consiste en aumentar o disminuir excesivamente la verdad de aquello de que se habla. Ejemplo: Cuando Jehová ordena a Moisés enviar 12 principes para observar la tierra de Canaan, al volver éstos y contar lo que habían visto, dicen: "También vimos allí gigantes... y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas: y asi les parecíamos a ellos" (Números 13:34).

Otro ejemplo semejante lo encontramos en Deuteronomio 1:25, donde dice: "Este pueblo es mayor y más alto que nosotros, las ciudades grandes y muradas hasta el cielo: y también vimos allí hijos de gigantes". En este verso se ve que los exploradores que fueron a recorrer la tierra en que iba a entrar Israel, hablan exageradamente; se entiende que efectivamente eran grandes, que era una ciudad amurallada y fuerte, pero no a tal grado como la presentan.

El evangelista Juan hace uso de esta figura al decir: "Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por si, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir" (Juan 21:25). Las cosas que hizo nuestro Señor Jesucristo en su peregrinaje por la tierra fueron muchas y quizá ni aun algunas de las más importantes se han registrado; pero con la expresión que usa el apóstol da a entender que él, al escribir su Evangelio, no incluyó todas las cosas que Jesús hizo y que son muchas, pero no a tal grado. De esta manera es como se ve la figura hiperbólica en la Biblia.

LA PROSOPOPEYA

Úsase esta figura cuando se personifican las cosas inanimadas. Por ejemplo: "¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1a Corintios 15:55). San Pablo usa esta figura aplicándola a la muerte como persona que pudiera tener victoria o sufrir derrota, pero no precisamente porque la muerte salga al campo de batalla a luchar.

Ocurren con frecuencia estas figuras en el lenguaje poético del Antiguo Testamento, dándosele asi hermosura, vivacidad y animación extraordinarias, como por ejemplo al prorrumpir el profeta Isaías: "Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso" (Isaías 55:12). Aquí se está representando a los montes y collados como personas eminentes y a los árboles como personas humildes, alabando con regocijo los unos y los otros al Redentor ante sus mensajeros.

Otro caso de personificación grandiosa ocurre en el Salmo 85:10 y 11: "La misericordia y la verdad se encontraron: la justicia y la paz se besaron. La verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos". Por medio de esta personificación se está dando referencia a la abundancia de bendiciones propias del reinado del Mesías. La misericordia (Dios) y la verdad (Cristo) se encontraron: quiere decir que con los atributos mencionados, Dios y Cristo llevan a cabo el mismo plan. La justicia (Dios) y la paz (Cristo) se besaron: quiere decir, que están fundidos, que están enlazados para realizar e impartir tanto justicia como paz al hombre. La justicia (Dios) mirara desde los cielos, para que la justicia se realice, debe venir desde arriba, donde ve al más humilde y al más soberbio. La verdad (Cristo) brotará de la tierra. Jesús nació como hombre; es decir, brotó de la tierra. De la tierra brotó esa verdad tan sublime, pues Él dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6).

LA METONIMIA

La metonimia es otra figura más de retórica que consiste en designar una cosa con el nombre de otra, tomando el efecto por la causa o la causa por el efecto. Ejemplo: En Lucas 16:29, "Tienen a Moisés y a los Profetas, óiganlos". Válese Jesús aquí de esta figura poniendo la causa por el efecto, dando a los escritos del Antiguo Testamento el nombre de Moisés y los Profetas.

Asimismo, Cristo pone el efecto por la causa al decir a Pedro: "Si no te lavare, no tendrás parte conmigo" (Juan 13:8). El efecto está en que Pedro se dejara lavar de Cristo por la causa de entrar en su Reino.

LA METÁFORA

Figura de retórica que consiste en trasladar el sentido recto de las voces, en otro figurado, en virtud de una comparación tácita, o sea alguna semejanza entre dos objetos o hechos, caracterizando uno con lo que es propio del otro. Ejemplo: "Yo soy la vid verdadera", se caracteriza Jesús con lo que es propio y esencial de la vid; y a los discípulos: "Vosotros los pámpanos", les caracteriza a ellos con lo que es propio de los pámpanos. Como el pámpano no puede llevar fruto de si mismo, si no estuviere en la vid; así los discípulos no podrían hacer obras buenas si no estuviesen en Cristo. "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mi, y yo en él, éste lleva mucho fruto: porque sin mi nada podéis hacer. El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará: y los cogen, y los echan en el fuego, y arden" (Juan 15:6). Jesús se está caracterizando con la vid. La vid es una planta cuyo fruto es la uva. A los discípulos les caracteriza con los pámpanos, o sea los vástagos que, para poder dar fruto, necesitan estar adheridos en la vid. Por esta razón el Señor decía: "Porque sin mi nada podéis hacer".

En el evangelio de San Juan encontramos un cuadro más de esta figura de retórica (metáfora) al decir el Señor: "Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo..." (Juan 10:9). Jesús nuevamente se está caracterizando con lo que es propio de una puerta, que es el acceso a una casa o a una habitación; asimismo, por medio de Cristo se tiene acceso a su Reino Eterno.

En San Juan 14:6 encontramos a Jesús caracterizándose como el camino: "Yo soy el camino...", de la misma manera que un hombre que se desvía de un camino y se extravía, así el hombre que no sigue a Cristo y acepta una doctrina falsa, no llega al Reino y a la vida eterna.

LA SINÉCDOQUE

Se hace uso de esta figura cuando se pone la parte por el todo o el todo por la parte. Ejemplo: El salmista pone la parte por el todo al decir: "Mi carne posará segura" (Salmos 16:9), en lugar de decir "mi cuerpo o mi ser", que sería el todo, siendo la carne sólo parte de su ser.

Lo mismo se entiende al decir Cristo: "Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva" (Mateo 24:22), refiriéndose a la tribulación del pueblo de Israel que fue agobiado por el general Tito en el año 70 de la Era Cristiana. Dando con esto a entender que "ninguna persona seria salva" si aquellos días no hubieran sido disminuidos.

Se repite esta figura en Gálatas 2:16 cuando Pablo expresa: "por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada". Quiere decir que si no hubiera venido Cristo a ser sacrificado por el pecador, los sacrificios de corderos nunca hubieran justificado al hombre que está presentado como carne en lugar de persona.

En 1a a los Corintios 11:26 dice: "Todas las veces que bebiereis esta copa", úsase la expresión "esta copa" en lugar de decir "de esta copa", es decir, parte de lo que hay en la copa.

Nuestro Señor Jesucristo al celebrar la Fiesta de la Pascua y al tomar la copa para participarles a sus discípulos, dice la Escritura: "Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dio, diciendo: bebed de él todos". Nótese que el Señor dice: "bebed de él todos" y Pablo escribe a los Corintios "bebiereis esta copa". Estas expresiones no se contradicen, únicamente que Pablo hace uso de la Sinécdoque; es decir, pone el todo (la copa) por la parte (lo que de la copa se había de tomar únicamente).

Úsase la misma figura en las Escrituras cuando se dice que: "Salió edicto de parte de Augusto César que toda la tierra fuese empadronada" (Lucas 2:1), queriendo decir, por supuesto, la parte de la tierra que gobernaba este Emperador.

Pone el todo por la parte Pablo cuando dice: "No desecho la gracia de Dios: porque si por la Ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo" (Gálatas 2:21), aquí parece que la Ley de nada nos sirve. Si así fuera tendríamos que hacer caso omiso de los escritos de Moisés y de los Diez Mandamientos, cosas muy valiosas para nuestra salvación.

San Pablo no se podía contradecir al decirnos en otra parte: "Luego deshacemos la Ley por la fe, en ninguna manera, antes establecemos la Ley" (Romanos 3:31).

Por eso encontramos la Retórica en la Biblia, para comprender y entender estas aparentes contradicciones.

En Gálatas 2:21, que acabamos de considerar, se está refiriendo el apóstol a los sacrificios de animales que nunca podrían justificar al hombre y que Cristo vino a abolir por medio de su muerte y derramamiento de su sangre en la cruz.

Parafraseando el texto de Gálatas 2:21 se comprendería así: "No deshecho el don que he recibido de Dios inmerecidamente: porque si por los sacrificios de animales fuese la justicia, entonces por demás está el sacrificio de Cristo". Pablo al hablar de la Ley no se refiere a toda, sino que se está refiriendo a la parte de los sacrificios que vino a dirimir en su cuerpo el Señor con su muerte (Efesios 2:14,15).

Dentro de las obras de la ley están los sacrificios de animales, nosotros fuimos salvos y no por éstos, sino por Cristo, como lo dice Efesios 2:8,9: "Porque por gracia sois salvos por la fe: y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe".

Asi que teniendo fe en que el sacrificio de Cristo nos salva de nuestros pecados pasados, no tendremos necesidad de llevar al Templo un cordero para sacrificarlo, pues seria infructuoso. Note lo que dice Pablo en Hebreos 10:1-4. Es suficiente, repito, aceptar a Cristo como nuestro Salvador y obedecer en los Mandamientos de Dios y en todas sus ordenanzas. Dice el apóstol: "Así que concluimos ser el hombre justificado por la fe sin las obras de la ley" (Romanos 3:28).

Otro caso en que se pone el todo por la parte es en Gálatas 3:23, 24, en donde nos dice: "Empero antes que viniese la fe, estábamos bajo la ley, encerrados para aquella salvación que había de ser descubierta. De manera que la ley, nuestro ayo fue para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe. Más venida la fe, ya no estamos bajo ayo".

Parafraseando estos textos se entenderían asi: "Empero antes que viniese Cristo, estábamos bajo la práctica de sacrificios de animales, encerrados para aquella salvación que había de ser descubierta. De manera que los sacrificios de animales nuestro ayo fueron para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe y no por sacrificios de animales".

Lo mismo pasa con el yugo que menciona el apóstol Pedro en Hechos 15:10. Desde el verso primero de este capítulo, se deja ver que algunos judíos de la secta de los Fariseos que habían creído en el Evangelio de Jesucristo, fueron de Judea a Antioquía, la cual está al norte de Israel, para enseñar a los gentiles que para que pudieran ser salvos era necesario fueran circuncidados conforme al rito de Moisés, por lo cual se suscitó una discusión y lucha no pequeña contra Pablo y Bernabé, lo que motivó una asamblea en Jerusalén para aclarar esta cuestión junto con los demás apóstoles y ministros que estaban en esta ciudad.

Si usted atentamente lee lo que dice el apóstol Pedro en Hechos 15:7-11, verá que para que el hombre sea salvo no es necesario el yugo, sino oír la palabra del Evangelio, creer en lo que él dice, recibir el don del Espíritu Santo, purificar el corazón y recibir la gracia del Señor Jesucristo, y no poner en la cerviz el yugo de servidumbre, refiriéndose éste a los sacrificios materiales, la circuncisión en la carne y todos los ritos que se practicaron antiguamente. Así que, cuando se dice en este capítulo que era necesario guardar la Ley se está usando la figura retórica Sinécdoque.

Prueba de que todo lo anterior se refiere a poner el todo (Ley) por la parte (ritos) es lo que nos dice Pablo: "Rayendo la cédula de tos ritos..." (Colosenses 2:14).

Si en todas las partes de la Biblia donde se menciona a una Ley insuficiente, nos diera a entender que son los escritos de Moisés, Pablo no dijera "El que menospreciare la ley de Moisés por el testimonio de dos o de tres testigos, muere sin ninguna misericordia" (Hebreos 10:28). También el Señor Jesucristo, a los que piensan mal de la Ley, no les diría: "No penséis que he venido para abrogar la ley y los profetas; no he venido para abrogar, sino a cumplir" (Mateo 5:17).

Además Moisés escribió de Jesucristo por mandato de Dios: "Profeta les suscitaré de enmedio de sus hermanos como tú; y pondré mis palabras en su boca y él les hablará todo lo que yo le mandare" (Deuteronomio 18:18). Y si no creemos a Moisés en sus escritos, ¿cómo creeremos en Jesucristo?, el cual dijo: "Porque si vosotros creyeseis a Moisés, creeríais a mí, porque de mí escribió él" (Juan 5:46).

Hay personas que estudian la Biblia, y por el motivo de que Pablo presenta una ley que no salva (Ley de Sacrificios de Animales), hacen caso omiso de todos los 5 Libros de Moisés, diciendo que por eso no hay que observar nada de lo que él dice. Y por el hecho de que se sacrificaban animales en las Fiestas Anuales, dicen que también éstas quedaron abolidas.

En el dia Sábado también se sacrificaban animales (Números 28:9, 10). ¿Por qué no también quitan el Sábado?

Las TRES FIESTAS ANUALES están dentro de las Escrituras Sagradas y Pablo dice de ellas: "Toda Escritura es inspirada divinamente..." (2a Timoteo 3:16, 17).

No podríamos quitar, cambiar o aumentar lo que fue inspirado divinamente (Apocalipsis 22:18,19; Deuteronomio 4:2; Mateo 12:32).

Hay muchas personas que usan las Santas Escrituras para enseñar una religión, pero desafortunadamente no se sujetan a ellas y las tuercen como dice el apóstol Pedro, para perdición de sí mismos, siendo malos hombres y engañadores; que irán de mal en peor, engañando y siendo engañados; que con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples, de los cuales dice el apóstol Pablo que tienen apariencia de piedad: "cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es una confusión: que sienten lo terreno"; éstos son nubes sin agua, estrellas erráticas... que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo, que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo, etc. (2a Pedro 3:16; 2a Timoteo 3:13; Romanos 16:17, 18; 2a Timoteo 3:5; Filipenses 3:19; Judas 1:12, 13; Isaías 5:20).

 

Medita estas cosas: ocúpate en ellas: para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina: persiste en ello: pues haciendo esto, a tí mismo salvarás y a los que te oyeren.

1a a Timoteo 4:15, 16

 

 

 

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