LECCIONES DE
ESCUELA SABATICA
ABRIL / MAYO / JUNIO 2003
CONTENIDO
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EL CONOCIMIENTO DE SI MISMO (05-Abril-2003)
EL LLAMAMIENTO DE DIOS (12-Abril-2003)
CONVERSION (19-Abril-2003)
LA CONVERSION A DIOS (26-Abril-2003)
NUESTRO PRIMER AMOR (03-Mayo-2003)
HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS (10-Mayo-2003)
CONFIANZA EN DIOS (17-Mayo-2003)
PENSAD BIEN SOBRE VUESTROS CAMINOS (24-Mayo-2003)
ES SEGURA VUESTRA ELECCION (31-Mayo-2003)
NUESTRAS CONVERSACIONES (07-Junio-2003)
LA CEGUEDAD ESPIRITUAL (14- Junio-2003)
NUESTRA FIRMEZA EN CRISTO (21- Junio-2003)
NIÑOS EN CRISTO (28- Junio-2003)
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LECTURA BÍBLICA:
2a Corintios 13:1-13TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Dijéronle: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron, ¿Qué dices de tí mismo?" (Juan 1:22)MATERIAL EXPLICATIVO
Cuando Juan el Bautista predicaba en el desierto de Judea, los judíos vivían bajo la dominación y opresión del Imperio de los Romanos, por lo que ellos esperaban la manifestación del Mesías, creían que aparecería para liberarlos de la tiranía romana. Por esto, al oír el testimonio que se daba de Juan el Bautista, enviaron a los levitas y sacerdotes para que le preguntaran si era el Mesías o un profeta. Por eso le dijeron: "¿Pues quién eres? ¿Qué dices de tí mismo?", como Juan sabía quien era, respondió: "Yo soy la voz del que clama en el desierto" (Isaías 40:1-3).
Si esta pregunta se la hicieran a los que forman parte de la Iglesia de Dios (Israelita), ¿qué contestaría? Juan respondió "Yo soy la voz del que clama en el desierto". ¿Usted qué respondería? (2a Timoteo 4:2; Hechos 16:9-10; 1a Pedro 2:9; Mateo 10:32-33).
El apóstol Juan en el versículo 10, del capítulo 3, de su primera epístola indica que hay dos simientes, la de los hijos de Dios y la de los hijos del diablo. Pablo dice en la carta a los Efesios que hay dos clases de habitantes en este globo terrestre: los habitantes de la República de Israel y los habitantes del mundo (1ª Juan 3:10; Efesios 2:3-5; 1ª Pedro 4:2-3). Los que han aceptado a Jesucristo como su Salvador son llamados Hijos de Dios (Juan1:12-13; 1ª Juan 3:1) y los que no han aceptado a Cristo son llamados como hijos de ira, hijos de desobediencia (Efesios 2:1-3, 12; 1ª Juan 3:8-10), Romanos 8:4-8).
Hermano ¿cuál es tu identidad? ¿Qué dices de ti mismo? La respuesta es que somos israelitas, no por nacimiento, sino por haber adquirido la ciudadanía mediante el bautismo, que no siendo pueblo ahora somos pueblo de Dios, que hemos dejado de ser hijos de ira para ser hijos de Dios, gracias a Jesucristo.
Otra pregunta importante que pudiera hacerse es: ¿De dónde venimos? Nosotros venimos del mundo (Juan 17:6, 11; Efesios 2:11-12). Pero no somos del mundo, estamos en el mundo pero allegados a Cristo, porque ahora somos de la simiente de Abraham (Gálatas 3:29; Isaías 43:7; Colosenses 2:6).
Pero si nos preguntan: ¿dónde estamos situados? ¿en el mundo gentil o en la nación de Dios? La respuesta a ésta pregunta sería más difícil, porque nos exige un verdadero examen de nosotros mismos, porque debemos conocernos. Puesto que existen dos caminos: el angosto, y el ancho; el angosto que conduce al reino preparado desde la fundación del mundo. Este significa creer en el evangelio de Jesucristo, bautizándonos para formar parte de la república de Israel, practicando y perseverando en la doctrina del Dios Omnipotente. Mientras que el camino ancho significa practicar la falsa doctrina, la que acomoda las enseñanzas bíblicas a la conveniencia y amoldando al parecer de la persona el evangelio de Jesús y los escritos de los apóstoles (Mateo 7:13-14; Gálatas 1:6-9; Efesios 2:12; Mateo 25:34, 41; 2ª Juan 9-10; 2ª Pedro 3:15-16).
Hermano, ponga su mano en el corazón, sea sincero y responda con firmeza el camino que quiera escoger (Romanos 6:17-19; Apocalipsis 2:25).
PREGUNTAS
1. ¿Quién dijo que era Juan el Bautista? Isaías 40:3; Marcos 1:3-4; Juan 1:21-23
2. ¿Quiénes son los hijos de Dios? Juan 1:12.
3. ¿Qué cualidades tenia Bernabé que lo identificaban de los demás? Hechos 11:22-24
4. ¿Dónde, cuándo y por qué los discípulos fueron llamados cristianos? Hechos 11:25-26
5. ¿En dónde estamos situados? Juan 1:18; Lucas 16:22; la Corintios 15:9; Efesios 2:19-22.
6. ¿Te conoce el Altísimo? Jeremías 1:5-8.
7. ¿Las virtudes qué tienes son las de un cristiano?
8. ¿Cómo actúan los Hijos de Dios?
9. Donde quiera que estás, ¿siempre actúas como un Hijo de Dios?
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LECTURA BÍBLICA:
Isaías 55:1-13TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mi y beba"(Juan 7:37)MATERIAL EXPLICATIVO
Desde la caída de la primera pareja en el huerto del Edén y hasta nuestros días Dios ha llamado al hombre y lo ha invitado a que haga su voluntad.
El llamado lo ha hecho por medio de Noé, Abraham, Moisés, los profetas y muchos más, mostró su misericordia y bondad hacia la humanidad, incluso poniendo a su hijo en sacrificio para que por medio de Cristo nos acercáramos a Dios (Isaías 43:7)
Sin embargo, la humanidad vive muy ocupada, en su vida diaria, trabaja por placer o prestigio, pocos se ocupan en leer la Biblia o en dar atención y dedicación a la familia. Otros han escuchado el llamamiento de Cristo y no han respondido, descuidando esta gran necesidad. A pesar de esto, el llamado de Dios continua para todo aquel que esté dispuesto escucharlo (Mateo 13:22).
Es significativo que nuestra lección titulada "El llamamiento de Dios" esté basada en un capítulo de Isaías, y tiene una similitud con las palabras de Jesús, el Maestro dijo: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos" (Mateo 5:6), El profeta "A todos los sedientos venid a las aguas" (Isaías 55:1; Apocalipsis 22:17).
Los inventos modernos no satisfacen las necesidades del hombre para asegurar una esperanza más allá del sepulcro. Necesitamos que nuestra alma encuentre tranquilidad. Qué maravilloso es cuando la persona alcanza a comprender que su más grande necesidad es su salvación, la que obtendrá por medio de Cristo. Bueno es oír y aceptar el llamado del Señor (Juan 6:35, 37; Mateo 11:28).
La lección pone de manifiesto la bendición que se gana al hacerse cristiano. Toda forma de impiedad debe ser olvidada y todo pensamiento negativo debe ponerse bajo control de la sabiduría del Señor (1ª Corintios 2:16). Debemos estar dispuestos a hacer el sacrificio necesario para caminar por los senderos de Dios. El camino de la vida parece difícil para transitarlo, cuando no queremos aceptar el llamado del Señor, pero cuando sí estamos dispuestos, la recompensa es grande tanto en esta vida como en el porvenir, porque Jesús dijo: "Mi yugo es fácil y ligera mi carga".
De todas las invitaciones que se nos hacen, la más importante es la de Cristo, cumplir con la voluntad de Dios guardando sus mandamientos.
Dispongámonos a contestar su llamado, vivamos la vida cristiana. Digamos como una vez dijo el profeta Samuel: "Habla que tu siervo oye" (1ª Samuel 3:10; Lucas 12:43).
PREGUNTAS
1. ¿Para quién es el llamado que Dios ha hecho y qué representan las aguas que él ofrece? Isaías 55:1; Mateo 5:6; Juan 4:14.
2. ¿Cómo es el llamado de Jesús? Mateo 16:24-25.
3. ¿Cuál es el error que mucha gente comete? Isaías 55:2.
4. ¿Cómo manifiesta Isaías el llamado Isaías 55:3-4.
5. ¿Cuándo es el tiempo exacto para escuchar el llamado del Señor? Isaías 55:6; Colosenses 6:2; Hebresos 3:7-8.
6. ¿Qué debe hacer todo el que desee aceptar el llamado del Señor? Isaías 55:7; 2a Corintios 6:17-18; 1a Tesalonisenses 4:3.
7. ¿Cómo son los pensamientos del hombre comparados con los de Dios? Isaías 55:8-9; Mateo 5:48.
8. ¿Qué seguridad tendremos al contestar el llamado del Señor? Isaías 55:10-11.
9. ¿Cómo podemos ser verdaderos cristianos? Apocalipsis 18:4; Romanos 12:1-2.
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LECTURA BÍBLICA:
Juan 3:1-7TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Así que, arrepentios y convertios, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor" (Hechos 3:19)MATERIAL EXPLICATIVO
Desde su caída, al hombre no le interesa servir a Dios o estudiar su palabra para entender su voluntad. Los caminos de este mundo le parecen más importantes que los de Dios. Necesita el hombre ser convertido y nacer otra vez (Jn. 3:3,5).
Conversión.- Del latín "conversio" a través de "converto", volver completamente, girar. En sentido religioso, volver a Dios.
La palabra implica una revolución moral. La mente carnal es contraria a Dios (Romanos 7:24-25; 8:7) y debe ser reemplazada por el Espíritu Santo (versículo 11), si deseamos obtener la vida eterna.
El apóstol Pedro era un discípulo de Cristo, estuvo con él y escuchaba sus enseñanzas, era un devoto y sincero amigo de Cristo; pero durante todo el tiempo que estuvo con Cristo, no fue un convertido. Jesús le dijo: "Una vez vuelto confirma a tus hermanos". Hasta después de su muerte entendió lo que el Maestro le enseñó.
Muchas personas hoy están interesadas en las enseñanzas de la Biblia y se gozan en la compañía de la Iglesia y participan en algunos servicios, pero no están convertidas, porque no están realmente dispuestas a sacrificar sus vidas por Cristo. Cuando la prueba real llega a ellos, los caminos del mundo les parecen mejor (Mateo 13:7, 22; Marcos 7:6).
El secreto de la conversión es una completa sumisión de la vida a Dios. El apóstol Pablo, mientras perseguía a la Iglesia de Dios, no resistió a su llamado. Cuando el Señor lo llamó, se rindió completamente a Él y dijo: "Señor, ¿qué quieres que haga?" Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por él. De ahí en adelante las cosas materiales de este mundo fueron secundarias para él, como lo deben ser ahora para todos aquellos que han sido convertidos (Lucas 12:15, 34).
La conversión es una obra maravillosa del Espíritu Santo en la vida del hombre. Su poder se siente y se ve en lo que hacemos, es como el efecto del viento en los árboles.
Nicodemo admiraba la obra de Cristo, pero no podía comprenderla. Cristo le dijo que no podría ver o entender el poder de Dios hasta que naciera otra vez del agua y del Espíritu.
El nacimiento al que se refería el Maestro era el bautismo. Cuando nacemos para esta vida natural, necesitamos los alimentos, el vestido y todas las cosas materiales que son esenciales para nuestra vida diaria. En este momento las cosas espirituales nos parecen raras, fuera de razón e innecesarias. Pero por medio del conocimiento espiritual logramos un entendimiento y comenzamos a darle su valor real a las verdades de Dios.
Entonces nos parecerá más importante servir a Dios que afanarnos por ganar posesiones, porque el Espíritu Santo ha hecho su obra en nuestros corazones. "Si alguno esta en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí, todas son hechas nuevas" (2ª Corintios 5:17; Mateo 4:4).
PREGUNTAS
1. ¿Cuál es la condición de una persona antes de su conversión? Romanos 8:6-8.
2. ¿Qué cosas necesitamos que nos guié a la conversión? Romanos 10:14-17.
3. ¿Qué dijo Nicodemo acerca de Jesús y por qué? Juan 3:2
4. ¿Cómo es posible ver y entender las cosas del reino de Dios? Juan 3:3; Salmos 111:7, 10; Daniel 12:10
5. ¿Cuáles son los factores para nuestra conversión? Juan 3:5.
6. ¿Qué es necesario antes de ser convertidos? Hechos 3:19.
7. ¿Qué debe efectuarse en uno antes de arrepentirse? Juan 3:16; 7:38; 1ª Juan 1:18; Salmos 51:2-3.
8. ¿Cuál es la diferencia de una persona antes y después de la conversión? 2ª Corintios 5:17.; Colosenses 3:1-10.
9. Después de que se ha iniciado la conversión, ¿cómo se debe continuar? 2ª Pedro 3:17-18; Judas 24.
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LECTURA BÍBLICA:
Ezequiel 18:20-32TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Tomad con vosotros palabras, y convertios a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros labios" (Oseas 14:2)MATERIAL EXPLICATIVO
Por la palabra conversión se entiende volverse a Dios, abandonar el gentilismo y la idolatría, un cambio sincero en nuestra mente y corazón (Ezequiel 18:31-32). Es importante la conversión a Dios, porque se recibe el perdón de los pecados (Hechos 3:19). Quienes han aceptado a Cristo como redentor, deben arrepentirse sinceramente y comprometerse a no volver a pecar (Tito 2:11-12). Ya que Jesucristo dijo que si el hombre no se volvía como niño, no podrá entrar en el reino de los cielos (Mateo 18:3; Colosenses 2:6).
El apóstol Pablo, en el libro de los Hechos en su capítulo 26 versículo 18, habla de la conversión de los pecadores de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios. Hace entender que, para que la conversión sea completa, se necesita dejar de pecar, por lo tanto, si se esta en ese camino falso, en el que no se predica la verdadera doctrina, no debemos seguir en el y debemos convertirnos a la verdadera doctrina, de la Iglesia de Dios (Jueces 7:16-17; Romanos 6:17-19).
Encontramos en las Escrituras que el término conversión se aplica a los feligreses de la congregación de Jehová, y que al parecer ya no necesitan de esta amonestación, porque ya se han convertido de la falsa religión en la que militaban. Pero sucede que en la Iglesia hay muchos que asisten a las reuniones acostumbradas para el culto divino, cantan, oran, predican el Evangelio a los pecadores y es más hasta forman parte del Ministerio, pero son como los fariseos del tiempo de Jesús (Mateo 23:1-3).
Estos actúan así porque no están convertidos, están "convencidos" de la verdad de la Palabra de Dios, saben que están en la Iglesia que fundó Jesucristo, pero no han sido convertidos al Señor. Estos son los que dice el apóstol Pablo "Profésanse conocer a Dios; más con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra" (Tito 1:16; Santiago 2:17-18).
Por tanto hermanos, debemos arrepentimos y convertimos al Señor, porque de no ser así, seremos abandonados por Dios en el momento menos esperado (Proverbios 1:24-30; Lucas 13:3; Eclesiastés 7:17; Romanos 2:4-5).
Tomemos en cuenta ejemplos de verdadera conversión, como lo fueron: Rahab, los ninivitas a la predicación de Jonás, la reina de Saba, Zaqueo y sin olvidar una de las más importantes como lo fue el apóstol Pablo.
No debe quedar dudar en nosotros, que si nos hemos convertido debemos ser como Samuel y Pablo, que se pusieron a las ordenes del Señor, diciendo cada uno en su momento, "habla que tu siervo oye" y "que quieres que haga." ¿No diremos nosotros lo mismo? Debemos comenzar a cambiar nuestra manera de pensar y nuestra forma de actuar, siempre con un espíritu de servicio aún para el más humilde (1ª Samuel 3:10; Hechos 9:6).
PREGUNTAS
1. ¿Qué se entiende por la palabra conversión? Isaías 55:7; Malaquías 4:5-6.
2. ¿Qué se necesita hacer para que nuestros pecados sean perdonados? Hechos 3:19.
3. ¿Habrá hermanos que tengan conocimiento de la doctrina y necesitan convertirse? Deuteronomio 4:30; 30:2,10; Santiago 5:19.
4. En el caso del pueblo de Israel que conoció las leyes de Dios, ¿necesitaban convertirse? Deuteronomio 8:2.
5. ¿En qué consiste una verdadera conversión a Dios? Deuteronomio 4:29; Jeremías 24:7.
6. ¿Cuáles deben ser nuestras palabras si es que nos hemos convertido? Lamentaciones 5:21.
7. ¿Cómo exhorta el profeta Isaías en su capitulo 55:6-7?
8. ¿Cuál fue la respuesta del apóstol Pablo cuando Jesucristo le llamó en el camino a Damasco? Hechos 9:5-6
9. Usted que ha sido llamado, ¿su respuesta fue de palabra o de obra?
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NUESTRO PRIMER AMOR
LECTURA BÍBLICA:
Hechos 2:41-47TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Anda, y clama a los oídos de Jerusalem, diciendo: Así diceJehová: Heme acordado de tí, de la misericordia de tu mocedad, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada" (Jeremías 2:2)MATERIAL EXPLICATIVO
En los primeros días de la Iglesia cristiana dicen las Escrituras que todos los discípulos compartían el pan en las casas comiendo con sencillez de corazón, manifestando con ello un verdadero amor fraternal; pero pasaron los días y ese amor fue desfalleciendo, dando motivo a que nuestro Señor Jesucristo le manifestara que no hallaba sus obras perfectas: "Pero tengo contra ti, que haz dejado tu primer amor" (Apocalpsis 2:4).
Seguramente que esta queja de Cristo contra su Iglesia no solamente era colectiva, también le decía a cada creyente en lo particular, porque los instaba a que renovaran su amor, pues les dice: "Recuerda por tanto de dónde haz caído y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto a ti, y quitaré tu candelera de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (Apocalipsis 2:5).
Esto sucede en nuestros días, cuando el hombre olvida su primer amor. Antes de recibir el bautismo, los ministros indican los requisitos y deberes que tendrán para con Dios y para con su Iglesia, es más, hasta han hecho un juramento confirmando que aceptan lo que se les indica. Pero pasando los días, el que juró ante Dios trabajar por la obra, obedecer y cumplir con sus mandamientos, como es el diezmo, primicias, guardar los sábados, obedecer al Ministerio, celebrar las fiestas, etc., con el paso del tiempo se pervierten, ya que su actuar se vuelve rutinario y siguen el ejemplo de los que únicamente acuden a la Iglesia el día del sábado, se olvidan de la oración, a pesar de que creen y enseñan que se debe orar sin cesar (1ª Tesalonisenses 5:15-19).
Hay otras muchas causas por los cuales podemos olvidarnos de nuestro Primer Amor. Hay unos que parecemos no darle importancia y este es cuando pensamos y murmuramos de los Obreros y Ministros que apacientan la grey (3ª Juan 10).
Otro de ellos es cuando el Ministerio o el Obrero, nos hablan del Diezmo, y algunos miembros de la Iglesia piensan que solo se hace por el afán del dinero, pero la visión va más allá, porque por el solo hecho de no cumplir con ello, los profetas Malaquías 3:10 y Zacarías 5:1-4, nos enseñan las causas por las que detenemos las bendiciones de Dios.
Estas criticas destruyen y afectan nuestra vida y la de los miembros de la Iglesia, porque damos motivo para que los gentiles critiquen de nosotros por ser pobres, pensando que Dios no está con nosotros, que no lo tenemos.
Si Dios detiene las bendiciones (la solución de nuestros problemas), es porque no nos acordamos de nuestros compromisos para con él (Apocalipsis 3:13; Deuteronomio 28:1-9).
PREGUNTAS
1. ¿Qué dijo el Señor de Saúl? 1ª Samuel 15:10-11.
2. ¿Qué fue dicho de los habitantes de Jerusalem en días del profeta Isaías? Isaías 29:13-14; 58:1-4.
3. Si nuestro corazón no es recto con Dios, ¿podemos agradarle? Mateo 15:19.
4. ¿Cómo describe Dios su relación con la Iglesia? Isaías 54:5; compare Jeremías 3:20.
5. ¿Qué causa la frialdad entre los hermanos? Mateo 24:12.
6. ¿Qué hicieron muchos de los discípulos según el testimonio de Juan? Juan 6:66, compare con Lucas 9:62.
7. ¿Cuál debe ser nuestra actitud cuando llegan las dificultades? Juan 6:68-69.
8. ¿Cuál es el sentimiento de Pablo acerca de esto? Romanos 8:35-39
9. ¿Qué acusación fue hecha a la Iglesia de Efeso? Apocalipsis 2:4.
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LECTURA BÍBLICA:
Job 1:8-22TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42)MATERIAL EXPLICATIVO
Jesucristo dijo: "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21; Salmos 143:10). Esto implica una acción, siempre y cuando reconozcamos a Dios como nuestro creador.
Si reconocemos al Creador como nuestro Padre protector y bienhechor, ¿nos podemos resistir a hacer la voluntad de nuestro Dios? No, antes debemos decir como dijo Elí: "Jehová es; haga lo que bien le pareciere" (1a Samuel 3:18).
El apóstol Juan dice: "el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre" (1a Juan 2:17). Por esto mismo Jesucristo dijo: "Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió" (Juan 6:38; 4:34).
Por lo tanto, debemos entender que cuando decimos: Hágase tu voluntad, no pretendemos que Dios haga lo que quiera, sino que nosotros podamos hacer lo que Dios quiere. Porque nuestra voluntad debe sujetarse de tal modo a la voluntad de Dios, que debemos querer absolutamente lo mismo que él quiere y detestar lo que él no quiere. Porque los rectos de corazón que menciona la Biblia, son aquellos que caminan conforme a la voluntad de Dios, sin pretender transgredirla, pues está escrito: "Porque el siervo que entendió la voluntad de su Señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho" (Lucas 12:47; Proverbios 24:12).
En las Sagradas Escrituras hay gran cantidad de ejemplos de quienes hicieron la voluntad de Dios. Abraham, ante la solicitud para sacrificar su hijo en el que estaban las promesas, lo demostró porque no rehusó a su hijo. Job, en todas sus calamidades sólo vio la mano de Dios y contestó "Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito" (Job 1:21). José, no atribuyó a sus hermanos su esclavitud, ni su injusto encarcelamiento a alguien, sino que todo lo atribuyó a la voluntad divina (Génesis 45:8).
En la oración recomendada por el Hijo de Dios, tenemos las palabras congruentes con nuestro estudio "Sea hacha tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra" (Mateo 6:10; Mateo 26:42).
Pero vemos que ésta voluntad no es hecha en la tierra, debido a que tanto los que han crecido en la Iglesia como los que han llegado a ella directamente del mundo, aún cuando han conocido la voluntad de Dios, les motiva un exceso de amor propio, piensan que todo se debe a ellos mismos, y que se mire como si estuvieran solos en el mundo y todo se hubiera hecho exclusivamente para ellos. (Lucas 12:15, 34; 1a Timoteo 6:7-9).
De esta manera, siguen más sus fines y pasiones, que la voluntad de Dios, creen que han adquirido virtudes o dones espirituales, que ponen como pretexto o escudo. Buscan lo propio, sustituyendo siempre los deseos inútiles en lugar de un bien, pensando más en el bienestar material que en lo que el Señor nos pide, y en su comodidad, a las obligaciones para cumplir la voluntad del Omnipotente, con lo cual estamos deteniendo las bendiciones celestiales (1a Juan 3:22; Lucas 12:42-44).
Por esto procuremos más las cosas espirituales y dejemos de lado lo que nos impide acercamos al creador, porque sino cuando Él venga nos dirá: "Apartaos de mi obradores de maldad" (Mateo 25:41; Lucas 12:43).
PREGUNTAS
1. ¿Cuál es la voluntad de Dios? 2nd Reyes 21:8; 1a Juan 3:22.
2. ¿El hombre hace la voluntad de Dios o la suya propia? Salmos 32:9; Exodo 32:9; Jeremías 5:5
3. ¿La voluntad del hombre está acorde con la voluntad de Dios? Isaías 58:13.
4. ¿Jesús hizo la voluntad de Dios? Juan 6:38
5. ¿Qué le alegra a los santos hacer? Salmos 40:8.
6. Si no sabemos cuál es la voluntad de Dios, ¿qué debemos pedir? Salmos 143:10.
7. ¿Quién se considera un verdadero hermano de Cristo? Mateo 11:25; Marcos 3:35.
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LECTURA BÍBLICA:
Salmos 62:1-12TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia" (Proverbios 3:5)MATERIAL EXPLICATIVO
Dios da al hombre la oportunidad de que confié en Él, es decir, que podamos depositar nuestra seguridad en que el Eterno nos acompaña (Salmos 37:4).
Por el testimonio de las Sagradas Escrituras, sabemos que Él creó los cielos, la tierra y todas lo que hay en el universo, por Él ha sido hecho todo con sabiduría y omnipotencia. Él es soberano de la vida y la muerte, la salud y enfermedad, de calamidad y beneficio. Es quien preside todas las empresas, conoce todos los bienes, atiende toda necesidad, procura el alimento al ser viviente y hace que el sol salga para buenos y malos, reviste a cuanto existe en el universo de acuerdo a la necesidad de cada uno (Romanos 11:36).
Por esto, los hombres santos pusieron toda su confianza en Jehová, sabiendo que de Él dependía su vida y felicidad, como la confianza de Abraham que cuando el Creador le pidió a su hijo no lo negó, al preguntarle su hijo Isaac por la víctima del sacrificio, Abraham respondió: "Dios proveerá"(Génesis 22:8).
Otro ejemplo es Job, que aun estando abatido y desolado, delante de sus amigos contestó: "He aquí, aunque me matare, en él esperaré" (Job 13:15). Hay muchos ejemplos de confianza en las Sagradas Escrituras (Salmos 37:4).
Ante estos ejemplos, el camino a seguir para nosotros, los que hemos llegado al conocimiento de Dios, debe ser: "Esperar en Jehová y hacer el bien" (Salmos 37:3). Siendo los fundamentos de nuestra confianza en Dios, su bondad infinita.
Porque está dicho; "Maldito el varón que confía en el hombre" (Jeremías 17:5). Porque el hombre que pone su confianza en otro hombre, sin ponerla antes en Dios, esta fiando en alguien que le puede fallar, sin embargo el Todopoderoso jamás nos dejará, pues siempre estará de nuestro lado.
El que pone su confianza en Dios puede decir como el rey David: "Dios de mi roca, en él confiaré: Mi escudo, y el cuerno de mi salud, mi fortaleza, y mi refugio; Mi salvador, que me librarás de violencia" (2nd Samuel 22:3; Hebreos 2:12-13).
Teniendo en Dios la confianza y guardando sus mandamientos, nuestros enemigos no nos harán daño, y si vinieren contra nosotros, Él peleará por nosotros, librándonos de todo mal y permitiendo que hallemos gracia delante de los hombres (Exodo 14:14; Deuteronomio 3:22; Proverbios 3:1-5).
PREGUNTAS
1. ¿Cómo manifestó Abraham su confianza en Dios? Génesis 22:8.
2. ¿Qué consejo recibimos del rey David? Salmos 118:7-9; 146:3.
3. Si estamos en peligro, ¿en quién debemos confiar? Jeremías 16:19-20; Isaías 54:10.
4. ¿Qué aconseja el apóstol Pablo en la Carta a los Hebreos en su capítulo 13, versículos 6 y 7?
5. ¿Con qué palabras demostró Job su confianza en Dios? Job. 13:15; 19:25-27.
6. ¿Qué pasará con los que confían en el hombre? Jeremías 17:5-6.
7. ¿Cómo es considerado el que confía en Dios? Jeremías 17:7-8.
8. ¿Tendremos la fe de Abraham y de Job, para confiar plenamente aun en los momentos más difíciles?
9. ¿En que situación queda el hombre que confía más en el hombre?
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PENSAD BIEN SOBRE VUESTROS CAMINOS
LECTURA BÍBLICA:
Haggeo 1:1-10TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos" (Haggeo 1:5)MATERIAL EXPLICATIVO
Cuando los hijos de Dios entraron a las hijas de los hombres, la humanidad de entonces se corrompió, porque el corazón del hombre era de continuo pensar solamente en hacer el mal. Esto nos hace pensar que el hombre se degeneró en sus costumbres y, sin duda alguna, este fue motivo de su destrucción (Génesis 6:1-5).
En los días del profeta Haggeo los hombres se habían vuelto ególatras, solamente se fijaban en ellos y en todo lo que estuviese relacionado con su felicidad, a Dios le daban una importancia relativa. Así, como en aquel entonces, también ahora el hombre se ha olvidado de Dios porque le da mayor importancia a su propio bienestar y se olvida o ve con indeferencia las cosas de Dios (Jeremías 7:1-5; Salmos 78:34-37).
El Señor Jesús dice: "Yo conozco tus obras, que tienes nombre que vives, y estás muerto. Sé vigilante y confirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios" (Apocalipsis 3:1-2). Estas palabras las dice el Maestro a aquellos que dicen que han creído en la Palabra de Dios, pero igual la ven con indiferencia porque no cumplen con lo necesario dentro de la Iglesia. Es notorio que Jesucristo también nos exhorta al advertirnos "Y he aquí yo vengo presto y mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según fuere su obra", "Lo que el hombre sembrare eso también segará" (Apocalipsis 22:12; Gálatas 6:7).
Consideremos nuestros caminos, es decir, nuestras obras y veamos si son aceptadas por Dios; debemos hacer derechos nuestros pasos, para que como dice Pablo, "lo que es cojo no se salga del camino" (Hebreos 12:13). A veces no consideramos bien nuestro vivir y creemos que somos limpios en nuestra opinión, siendo nuestros caminos, caminos de muerte; pero debemos pensar en que hemos conocido la verdad, bautizados o no bautizados tenemos una gran responsabilidad para con el Omnipotente, porque nos dice el apóstol Santiago: "El pecado, pues, está en aquel que saber hacer lo bueno y no lo hace". Y si nosotros pecaremos voluntariamente, ya no quedaría sacrificio por el pecado, sino una horrenda esperanza de juicio y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios (Hebreos 10:27; Salmos 4:1-2; Lucas 11:34-36).
Por lo tanto hermanos, como dice el título de la lección: Pensemos bien en el camino que llevamos y si fuese torcido, enderecemos el camino y acerquémonos a Dios y a su Ministerio para aprender de ellos cual es la voluntad de Dios (Isaías 55:8-9; 43:7).
PREGUNTAS
1. ¿Qué decía el pueblo en los días del profeta Haggeo? Haggeo 1:2; ¿Por qué? Esdras 4:1-5, 24
2. ¿Qué preguntó Dios después? Haggeo 1:4
3. ¿Qué fue lo que ordenó Dios a su pueblo? Haggeo 1:5
4. ¿Dios bendijo la obra de las manos del pueblo? Haggeo 1:6.
5. ¿Por qué se detuvieron las bendiciones divinas? Haggeo 1:9-10.
6. ¿Cómo respondió el pueblo en cuanto al mandamiento divino? Haggeo 1:8, 12-14; Salmos 78:34-37.
7. Tomando en cuenta lo que dice Haggeo 2:8, ¿cómo se puede aplicar lo que dice Pablo en 2a Corintios 9:6.
8. ¿Qué responsabilidad tienen los que creen en Cristo? Hebreos 7:9-17; 2a Corintios 5:17.
9. ¿Puede cumplirse Mateo 24:14 sin una ayuda material? 1a Corintios 9:7.
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LECTURA BÍBLICA:
2a Pedro 1:1-11TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Por lo cual, hermanos, procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás" (2a Pedro 1:10)MATERIAL EXPLICATIVO
"He aquí yo pongo delante de vosotros la bendición y la maldición: La bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy; y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido"
(Deuteronomio 11:26-28). Así como en el jardín del Edén al hombre se le dio una oportunidad y con ella una amonestación, de tal modo que el mismo hombre pudiera decidir si le servía a Dios. Pero con la oportunidad de elegir, tuvo también la seguridad de vivir como resultado de su elección, siendo la alternativa decidir entre la vida y la muerte (Génesis 2:17).Cuando el pueblo de Israel pecó por haber adorado al becerro, Moisés intercedió ante Dios para que los perdonara (Exodo 32:31-34). Moisés deseaba dar su propia salvación, si con ello Israel quedaba libre del pecado. Pero Dios no podía perdonarlos, porque Él dice: "He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía, el alma que pecare, esa morirá" (Ezequiel 18:4; Jeremías 7:16-18; 29:11-13).
De modo que la salvación es individual, así lo confirma el profeta Jeremías "Y dijome Jehová: Sí Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con ese pueblo: échalos de delante de mí, y salgan" (Jeremías 15:1). Por eso el apóstol Pablo nos dice "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor" (Filipenses 2:12; Juan 21:22).
El apóstol Pedro exhorta y que hagamos seguro nuestro llamamiento y elección. Porque Dios es con nosotros. Debemos elegir correctamente y si decidimos a favor de Dios, él nos ayudará en todos nuestros caminos. Para hacer nuestra elección segura, debemos consagramos completamente a Dios, prevalecer en oración, estar atentos a la Palabra de Dios (predicación). Necesitamos la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, sirviendo con sus frutos y dones. Necesitamos fe con la que podamos resistir a todo lo que Satanás ponga en nuestro camino (Romanos 8:4-9; Salmos 51:10:11).
PREGUNTAS
1. ¿Por qué debemos ser cuidadosos en todo lo que concierne a nuestra salvación? 1a Pedro 5:8 ¿Es posible resistir al diablo? Santiago 4:7.
2. ¿Cuáles son los primeros requisitos para la salvación? Juan 3:3-5; Hechos 2:38; 3:19; Romanos 10:9-10.
3. ¿Esto es todo o hay algo más? Hechos 5:2-14.
4. ¿Qué debemos poseer para agradar a Dios? Hebreos 11:6.
5. ¿Qué es dicho de la paciencia? Santiago 1:2-4; Hebreos 10:36; Lucas 21:19.
6. ¿Qué más nos dice Santiago que es importante? Santiago 1:27; 3:2; 2:14-20.
7. ¿Qué nos dice Pedro que debemos hacer? 1a Pedro 2:1-3; 4:1-2; 5:6-8.
8. ¿Qué debe ser añadido a nuestra fe? 2a Pedro 1:5-7; Santiago 2:17-18.
9. ¿Qué tan importante son esas cosas? 2a Pedro 1:8-12.
10. ¿Qué cosas esenciales para nuestra salvación son mencionadas en Apocalisis 12:17; 14:12 y 22:14?
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LECTURA BÍBLICA:
Santiago 3:1-18TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que sepáis cómo os conviene responder a cada uno" (Colosenses 4:6)MATERIAL EXPLICATIVO
Las palabras tienen una gran influencia en nuestra vida cristiana, porque existe un libro de memoria que se ha escrito para los que temen a Jehová y piensan en su nombre (Malaquías 3:16). En él se registran todas las palabras, aún las ociosas que hablemos (Mateo 12:36), y que serán usadas en nuestra contra el día del juicio. Porque por nuestras palabras seremos justificados o condenados (Mateo 12:37).
Siendo ésta una razón por la que el apóstol Pablo nos recomienda que hablemos solamente lo que sea útil para nuestra edificación (Efesios 4:29). Evitando las malas conversaciones porque estas corrompen las buenas costumbres (1a Corintios 15:33).
Este consejo del apóstol Pablo nos hace entender que debemos separamos de todo aquel que tiene una conducta desordenada, que habla palabras ociosas (incoherentes) y preguntas capciosas sin ninguna utilidad para el que oye y el que las habla. ¿En que forma una mala conversación corrompe las buenas costumbres? Porque al oírlas constantemente, nos acostumbramos a decirlas (Hebreos 12:15; Colosenses 4:6).
Nuestra palabra debe ser sazonada con sal, porque la sal sirve para conservar de putrefacción y da sabor a los alimentos. Siendo esta razón por la que el apóstol Pablo usa el termino "sal" para damos a entender que debemos ser discretos en lo que debemos hablar y no andar chismeando entre el pueblo (Levítico 19:16). El que es afecto al chisme es una persona indiscreta, que siempre lleva como marca el pecado de la murmuración. Porque apenas suena el rumor de una murmuración, una inmensa multitud de ecos lo repiten por todos lados, derraman y propalan los defectos y las imperfecciones que le atribuyen a un hermano, y lo que es peor, se acostumbra a dar crédito al murmurador, el prójimo de quien se habla queda desacreditado en la opinión de sus hermanos. Por lo cual está dicho: "el que revuelve con su lengua caerá en mal" (Proverbios 17:20). Los que con facilidad hablan de su prójimo, demuestran con ello que su religión es vana (Santiago 1:26; 1a Pedro 3:10).
Por esto alguien ha dicho: "La muerte penetra en el alma por la puerta de tu boca, cuando pronuncias falsedades, torpezas, desvergüenzas o cuando hablas donde no conviene". Por lo cual el mismo Cristo dice: "Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Lucas 6:45). El verdadero cristiano es santo en toda conversación (1a Pedro 1:15). Mientras que el que no ha comprendido la doctrina de Dios que le indica que debe ser santo en toda conversación, se complace en las chanzas pesadas; el lenguaje soberbio e imperioso; las disputas acaloradas y obstinadas; y las preguntas indiscretas (Salmos 140:3).
Por tanto, para evitar las malas conversaciones, el mejor medio es hacer una buena elección de personas para el trato cotidiano eligiendo a aquellas que por su conversación nos edifiquen y sobre todo los que demuestran el temor hacia Dios (1a Timoteo 6:3-5).
PREGUNTAS
1. ¿Cómo considera Dios a una persona que hablaba mal de otra? Levítico 19:16; Proverbios 11:13
2. ¿Qué consejos da Salomón? Eclesiatés 5:6; 12:1-2; Proverbios 30:32; 4:24.
3. ¿Qué dijo Dios a Israel? Levítico 19:11; Exodo 22:18; Salmos 39:1.
4. ¿La lengua influye en nuestra vida? Proverbios 15:21; 8:13.
5. ¿Qué nos dice el apóstol Santiago sobre controlar la lengua? Santiago 3:3-5, 12-13
6. ¿Cómo se apartaron algunos de Dios? 1a Timoteo 1:6; 5:13
7. ¿Qué es mejor hablar? Salmos 119:46.
8. ¿Cómo debe ser nuestra forma de expresarnos? 1a Timoteo 3:15; Proverbios 25:11; Santiago 3:13.
9. ¿Qué esta anotado en el Libro de la Vida?
10. ¿Qué aconseja el Apóstol Juan en su tercera epístola, versículo 10?
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LECTURA BÍBLICA:
Isaías 42:1-15TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Y guiaré los ciegos por camino que no sabían, haréles pisar por sendas que no habían conocido; delante de ellos tornaré las tinieblas en luz, y los rodeos en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé (Isaías 42:16)MATERIAL EXPLICATIVO
El evangelio nos refiere que, mientras Jesús se acercaba a Jericó, un ciego que estaba sentado a la orilla del camino pidiendo limosna, oyó el rumor de la muchedumbre que acompañaba al Hijo de Dios y preguntó "qué era aquello. Y dijeronle que pasaba Jesús nazareno". Al momento se puso a gritar: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi". Y como quisieron imponerle silencio, gritó más fuerte aún. Y Jesús le preguntó "¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea" (Lucas 18:35-41). El ciego recobró inmediatamente la vista y siguió a su bienhechor, glorificando a Dios.
Este ciego reconocía su enfermedad y con insistencia demandaba de Cristo su curación, pero hay una ceguedad más deplorable, la del espíritu. El cristiano que la padece es más digno de compasión, porque no reconoce su desgracia, se cree perspicaz, sin saber que es un pobre ciego que, sentado junto al camino de la vida, mendiga bienes perecederos, se consume en esfuerzos superfluos para recoger granos de arena, creyendo reunir tesoros. Por lo cual, el apóstol Pablo dice: "Más el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura" (1a Corintios 2:14).
Esta ceguedad espiritual es voluntaria, es una ceguedad que conservamos por nosotros mismos porque no queremos salir de ella, la preferimos sobre la verdad, no le permite al pecador tener demasiada vista, evita que haga el bien; no ignora sus obligaciones, pero quiere ignorarlas, o por lo menos no quiere ahondar en ellas: su ceguedad le gusta y así esta bien (Job 21:12-14).
Se atribuye la ceguedad a la causa del pecado, cuando el hombre peca es porque está ciego. Porque en tal caso, su ceguedad o ignorancia es causa de su culpa, pues si cesara su ceguedad, también cesaría su delito.
La ceguedad es efecto del pecado, porque debido a los pecados, también Dios ciega a los hombres, como un castigo a sus maldades. El Maestro lo hace notar en el evangelio de San Juan 12:39-41 al hacer referencia a la profecía de Isaías 6:10, diciendo que los judíos fueron cegados en castigo a su desobediencia a las leyes divinas y a toda su voluntad (Sofonías 1:17; Romanos 1:21-28).
Por esta ceguedad los judíos cometieron un grave delito contra Jesús, pidiendo su muerte a Pilatos; pero lo hicieron ignorando que él era el Mesías, como claramente lo testificó el apóstol Pedro predicando en las sinagogas (Hechos 3:17). Siendo esta la razón por la que Cristo dijo en la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).
En Salomón también hubo ceguedad espiritual, por causa de sus mujeres extranjeras delinquió al permitirles adorar y adorar el mismo a dioses extraños (1a Reyes 11)
No pasemos por alto la amonestación del Señor "unge tus ojos can colirio para que veas" (Apocalipsis 3:17), colirio que encontramos en la Palabra de Dios.
PREGUNTAS
1. ¿Qué ceguedad es más deplorable, la física o la espiritual?
2. ¿Cómo se manifiesta la ceguedad espiritual?
3. ¿Por qué solicitaron los judíos que crucificaran a Cristo?
4. ¿Cómo se iluminará nuestro camino para andar seguros?
5. ¿El hombre que no cree en Dios percibe las cosas que son del espíritu? 1a Corintios 2:14.
6. ¿Existe alguna cura para ceguedad espiritual? Apocalipsis 3:17.
7. ¿Quién profetizó la ceguedad de los judíos? Isaías 6:10.
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LECTURA BÍBLICA:
Filipenses 1:1-11TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Asi que hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados" (Filipenses 4:1)MATERIAL EXPLICATIVO
Una barquilla en la mar, sin dirección alguna, que es llevada por las olas sin llegar a un lugar fijo, fácilmente se pierde en las profundidades marinas; así nosotros, sin la firmeza en Cristo, viviremos sin la dirección del Espíritu Santo y seremos movidos de la verdad y de la gracia que por el amor de Dios hemos recibido.
Debemos cuidarnos de la incredulidad, no prestando oído a doctrinas falsas de hombres corruptos, de faltar a las leyes de Dios contaminándonos de impurezas de la carne por menospreciar nuestra primogenitura; no hagamos caso a las críticas y murmuraciones de aquellos que destruyen nuestro trabajo en la obra de Dios, no debemos permitir que en nuestros corazones nazcan raíces de amargura que nos aparten del amor de Cristo, no seamos mediocres en la meditación de la Palabra de Dios para hacer desmerecer nuestra fe convirtiéndonos en niños fluctuantes sin poder soportar las pruebas que se suscitan en la vida (1a Timoteo 6:3-5).
Dios nos promete la corona que consiste en la vida eterna, pero solamente la podremos obtener si perseveramos en la fe, como dice el apóstol Pablo "Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin movernos de la esperanza del evangelio que hemos oído" (Colosenses 1:23; Hebreos 10:39).
Cristo nos recomienda escudriñar las Escrituras para conocer perfectamente las recomendaciones que Él nos hace, porque ¿cómo podremos conocer el pecado si no hay quien nos lo indique? San Pablo nos dice: "Empero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conocería la concupiscencia si la ley no dijera: no codiciarás" (Romanos 7:7).
Para estar firmes en la fe de Jesús, no debemos hacer caso de las cosas que se comete injustamente, aun en la misma Iglesia, como: pleitos disensiones, envidias, fornicaciones, adulterios, embriágueses y cosas semejantes a estas, porque si nos involucramos en estos delitos y pecados, de cierto moriremos, porque la paga del pecado es muerte y el alma que pecare esa morirá. Lo que sí debemos hacer para no perdemos es vestirnos de Cristo (Romanos 8:4-9).
Recordemos lo que una vez el Maestro le dijo al apóstol Pedro: "Sí quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sigúeme tú."
PREGUNTAS
1. ¿Habrá algún peligro para caer de la firmeza que tenemos en Cristo? Hebreos 3:12
2. ¿Qué otro obstáculo puede impedirnos seguir la verdad? Hebreos 12:15-16.
3. Para que no seamos movidos de la gracia de Dios, por doctrinas ni por ningún otro motivo, ¿qué nos dice el Apóstol Pablo? Hebreos 13:9; Efesios 4:14.
4. ¿Qué condición se nos pide para ser participantes de Cristo siempre? Hebreos 3:14; Mateo 24:13.
5. Dios nos promete una corona, ¿cómo la podremos obtener? Colosenses 1:23.
6. Cristo nos recomienda escudriñar las Escrituras ¿Para qué? 1a Tesalonisenses 3:13; Josué 1:8-9.
7. ¿Qué debemos hacer para que sean confirmados nuestros corazones? Hebreos 10:22-25.
8. ¿Qué es necesario para no dejar la gracia de Dios? Hebreos 2:1; Apocalipsis 3:3.
9. ¿Qué se nos aconseja para confirmar nuestros corazones en la fe de Jesús? Colosenses 2:6-7; 1a Juan 2:6.
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LECTURA BÍBLICA:
1a Corintios 3:1-11TEXTO PARA MEMORIZAR:
"Aún tengo muchas cosas que deciros, más ahora no las podéis llevar" (Juan 16:12)MATERIAL EXPLICATIVO
Para tener la altura de un adulto, el ser humano debe tener un proceso de desarrollo para alcanzar cierta talla. A este proceso se le llama crecimiento. Lo mismo sucede en lo espiritual, nuestro hombre interior tiene que ir creciendo, se necesita tiempo para llegar a ser un Moisés, un Elias, un Pedro o un Pablo. Estos hombres también fueron niños en lo material y en lo espiritual, fueron niños en Cristo (Lucas 2:52).
Ellos crecieron y llegaron a ser gigantes en la fe y grandes en poder espiritual. Si ellos hubieran quedado satisfechos con sus primeras experiencias, hoy no tendríamos la oportunidad de recibir las bendiciones de Dios, pero ellos se esforzaron para perfeccionar a otros "Hasta llegar a ser perfectos, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:13- 15).
A estos hombres les costó llegar a ser gigantes, con esfuerzo consagrado, mucha perseverancia, sufrir pruebas y tribulaciones, perseverar en las privaciones, experimentar desengaños y aflicciones corporales y estar firmes en momentos de persecución. Pero cuan felices somos ahora al saber que ellos prefirieron crecer. Cuan agradecidos debieran estar los cristianos sabiendo que otros crecieron espiritualmente para ayudar a otros a preparase para el reino de Dios (Isaías 52:7).
Aún hay otros que esperan la ayuda que nosotros recibimos, ayudar a los que son niños a crecer y a ampararlos de las asechanzas de Satanás, llevar las cargas de los débiles, debemos hacer algo por ellos como dice el apóstol Pablo: "Para repartir con vosotros algún don espiritual, para confirmaros" (Romanos 1:11; Mateo 10:8; Romanos 1:18).
La Biblia nos enseña que debemos confortarnos en el Señor y en la fortaleza de su poder (Efesios 6:10). Esto puede lograrse solo por medio de una comunión constante en Cristo, el único que puede confirmarnos, corroborar y establecernos (1a Pedro 5:10).
Ninguno de nosotros vive solo para sí, así como recibimos debemos dar, por eso tenemos la obligación de crecer en fe, en gracia, en conocimiento y en poder del espíritu, para que podamos dar a otros. Cristo vivió, creció para otros y se entregó a si mismo, y a nosotros nos ha dicho que seamos imitadores de él.
Es más fácil ser niño que un adulto, pero el crecimiento no se puede evitar, y es encomiable una vida que ha llegado a la madurez con triunfos, y más cuando Cristo los guía paso a paso, que al final será remunerada esa vida, no solamente por habernos hechos niños, sino por haber destacado y deseado sinceramente la leche espiritual de la Palabra de Dios, por la cual crecimos (1a Pedro 2:2).
PREGUNTAS
1. Siendo que la frase "niños en Cristo" es un termino simbólico para ciertos adultos y que no significa realmente niños chiquitos, ¿qué constituye un niño adulto y bajo qué proceso puede esto acontecer? Romanos 6:3-6.
2. ¿Qué se puede decir de aquellos que experimentan el nacimiento espiritual? 1a Pedro 2:2; 1a Corintios 13:11; 2a Pedro 3:18.
3. ¿Qué medicina tenemos para determinar cuando una persona deja de crecer? Efesios 4:13-15.
4. ¿Cómo nos damos cuenta cuando se ha logrado el crecimiento? 2a Corintios 4:10; 1a Corintios 15:58.
5. ¿Podrá algún adulto conservar alguna característica de niño? 1a Corintios 14:20.
6. ¿Es posible retroceder y volver a ser un niño después del crecimiento espiritual? 1a Corintios 3:1-3.
7. Siendo adultos, ¿de qué manera podremos ser niños y que recompensa da Jesucristo? Mateo 11:25.
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