LECCIONES DE

ESCUELA SABATICA

 JULIO/AGOSTO/SEPTIEMBRE 2000

CONTENIDO 

 

NUESTRA FIRMEZA EN CRISTO (1-Julio-2000)

LA ORACIÓN (8-Julio-2000)

LAS DOS SIMIENTES (15-Julio-2000)

LOS HIJOS DE DIOS (22-Julio-2000)

EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL (29-Julio-2000)

LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO (5-Agosto-2000)

¿ES PARA EL CRISTIANO LA LEY? (12-Agosto-2000)

EL DIEZMO (19-Agosto-2000)

LA MUJER DEBE CUBRIRSE LA CABEZA (26-Agosto-2000)

LA SANTIDAD (02-Septiembre-2000)

LA IDOLATRÍA (09-Septiembre-2000)

NO DESECHÉIS AL QUE HABLA (16-Septiembre-2000)

LLAMADOS AL SERVICIO DIVINO (23-Septiembre-2000)

¿CUÁL ES NUESTRA GRAN COMISIÓN? (30-Septiembre-2000)

  

 

 

NUESTRA FIRMEZA EN CRISTO

 

LECTURA BÍBLICA: Filipenses 1:1-11

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados" (Filipenses 4:1)

MATERIAL EXPLICATIVO

Hemos conocido la misericordia de Dios, quien nos rescató del mundo y nos dio a su Hijo Jesucristo, para alcanzar el premio de la vida eterna, ahora sólo resta que mantengamos firme el galardón que nos ha otorgado el Señor.

Una barquilla en el mar, sin dirección alguna, es llevada por las olas sin llegar a un lugar fijo, fácilmente se pierde en las profundidades marinas, así nosotros: sin objetivo ni firmeza en Cristo y sin la dirección del Espíritu Santo, seremos movidos de la verdad y de la gracia que hemos recibido.

Debemos cuidarnos de la incredulidad, no prestando oído a doctrinas falsas de hombres corruptos que faltan a las leyes de Dios, y que nos inducen a contaminarnos con las impurezas de la carne, haciendo que menospreciemos nuestra primogenitura; por lo que no hagamos caso a las críticas y murmuraciones de la gente, en nuestro corazón no debe existir ninguna duda de lo que hemos recibido, no permitamos que en nuestro corazón nazcan raíces de amargura que nos aparten del amor de Dios.

Recordemos lo que aquél hombre le preguntaba al Maestro: "...qué haré para obtener la vida eterna" (Mateo 19:16-19). En él había duda, pero el Maestro no hizo sino recordarle la obediencia a las leyes de Dios, le marcó los términos para obtener la vida eterna.

El se fue muy triste porque no quería cumplir con lo que Cristo le pidió. En nosotros no debe existir ninguna duda, no debemos ser fluctuantes, sino por el contrario soportar las pruebas que se suscitarán en nuestra vida diaria.

Dios nos promete una corona de justicia que nos dará en aquél día, pero solamente la podremos obtener si perseveramos en la fe, como dice el apóstol Pablo: "Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe y sin moveros de la esperanza del evangelio que hemos oído" (Colosenses 1:23).

Cristo nos insta a escudriñar las Escrituras para conocer perfectamente las recomendaciones que Él nos hace, porque ¿cómo podremos conocer el pecado si no hay quién nos lo indique? Pablo nos dice: "Empero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conocería la concupiscencia si la ley no dijera : no codiciarás" (Romanos 7:7).

Para estar firmes en la fe de Jesús, no debemos hacer caso de la carne, esto es, no hacer lo que se comete injustamente entre los hombres y mujeres fuera de la Iglesia, y aún en ella, como son: pleitos, disensiones, envidias, fornicaciones, adulterios, embriagueces y cosas semejantes a éstas, porque si nos involucramos en estos delitos y pecados, de cierto moriremos, porque la paga del pecado es muerte y el alma que pecare esa morirá.

Lo que sí debemos hacer es cumplir con lo que nos manda nuestro Dios, aún por muy simple que nos parezca. Nuestra firmeza está en obedecer. Cuestionar la voluntad de Dios, si esta es correcta, si la Biblia tiene o no razón, son discusiones infructuosas. Basta saber y creer en la voluntad de Dios y practicarla, porque esto es el todo del hombre.

Recordemos que Saúl, por desobedecer a Dios, cayó de la gracia de Dios. No incurramos en semejante error.

 

CUESTIONARIO

  1. ¿Habrá algún peligro por caer de nuestra firmeza que tenemos en Cristo? Hebreos 3:12
  2. ¿Qué otro obstáculo puede impedirnos seguir la verdad? Hebreos 12:15-16
  3. Para que no seamos movidos de la gracia, ni por doctrinas ni por otro motivo, ¿qué nos dice Pablo? Hebreos 13:9; Efesios 4:14
  4. ¿Qué condición se nos pide para ser participantes de Cristo siempre? Hebreos 3:14
  5. Dios nos promete una corona, ¿cómo la podremos obtener? Colosenses 1:23
  6. Cristo nos recomienda escudriñar las Escrituras, ¿para qué? 1 Tesalonicenses 3:13; Josué 1:8-9
  7. ¿Qué debemos hacer para que sean confirmados nuestros corazones? Hebreos 10:22-25
  8. ¿Qué es necesario para no perder la gracia de Dios?
  9. ¿Qué se nos aconseja para confirmar nuestros corazones en la fe de Jesús? Colosenses 2:6-7; 1 Juan 2:6

 

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LA ORACIÓN

 

LECTURA BÍBLICA: Salmo 17:1-7

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tu me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mi, y oye mi oración" (Salmo 4:1)

MATERIAL EXPLICATIVO

"Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé y él me escuchará". Esta afirmación hecha por el rey David sólo puede ser la expresión de una inmensa fe, como maravillosa viene a ser la respuesta del Todopoderoso para aquél que pide su misericordia en oración (Salmo 77:1).

La oración es definida como la manifestación de súplica o agradecimiento elevada a Dios, siendo de esta manera el medio adecuado de comunicación con el Omnipotente.

Los santos hombres de Dios han acostumbrado, desde la antigüedad, a valerse de este medio, tomado diferentes oras del día para efectuarla. Así encontramos en el libro de los Salmos, en su capítulo 55, verso 7, que el salmista menciona tres momentos en que acostumbraba elevar su oración, sin embargo esto no impedía que en caso de necesidad o regocijo, la oración se hiciera a cualquier hora del día (Josué 7: 6-7; 2 Samuel 12:15-16).

El Nuevo Testamento nos presenta a los apóstoles subiendo al templo a la hora de nona (las 3 de la tarde), considerada la hora de la oración, pero nos hace entender también que esta podía hacerse en todo tiempo (Hechos 3:1; 1 Tesalonicenses 5:17; Hechos 10:9).

Nuestro Señor Jesucristo nos muestra la importancia de la oración por medio de una parábola sobre que es necesario orar siempre y no desmayar (Lucas 18:1-7). Así mismo da un ejemplo de la utilización de la oración, como sería: en señal de gratitud, para tomar el alimento, para no caer en tentación y cuando se acepta una intensa manifestación de la voluntad Divina (Lucas 22:19, 40-44).

La posición mas reverencial de elevar la oración a nuestra Dios es de rodillas, humillando nuestro ser al Creador de todo (Daniel 6:10; Lucas 22:41; Filipenses 2:10; 2 Reyes 20:2).

La Iglesia de Dios ha aprendido de las Sagradas Escrituras que la oración deber ser acompañada de fe (Mateo 6:6; Lucas 18:9-14), con entendimiento (1 Corintios 14:15-16) y en el nombre de Jesucristo (Juan 14:13; Hechos 4:12; Romanos 5:1).

En ocasiones, al presentar nuestra súplica al Señor, sentimos que la respuesta no satisface la necesidad que pusimos en sus manos, en estos casos debemos meditar que Dios no escucha las oraciones que no son acompañadas con lo ya mencionado, que es la fe, o las que incurran en errores como:

Semejante al más grato perfume es la oración que el varón justo presenta a Jehová. Permitamos que el Espíritu de Dios guíe nuestras plegarias a la morada del Omnipotente, quien dará a cada uno conforme a su misericordia (Salmo 141:2; Romanos 8:26-17).

 

CUESTIONARIO

  1. ¿Qué es la oración?
  2. ¿Quiénes deben orar? Santiago 5:17-18; Hechos 20:36; Lucas 18:7
  3. ¿Cómo debe ser la oración? Mateo 21:22; 6:6; 1 Corintios 14:15-16; Juan 14:13
  4. ¿Cuándo no son escuchadas nuestras oraciones?
  5. ¿Por qué debemos aprender a orar? 1 Corintios 14:15-16, Santiago 5:16
  6. ¿Quién intercede por nosotros? Hebreos 7:25
  7. ¿Cada cuándo debemos orar? 1 Tesalonicenses 5:17-18; Santiago 5:13-15
  8. ¿A qué se asemeja nuestra oración, si es aceptada delante de Dios? Apocalipsis 5.8; Salmo 141:2

 

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LAS DOS SIMIENTES

 

LECTURA BÍBLICA: Génesis 12:1-7

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Y a Seth también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a llamarse del nombre de Jehová" (Génesis 4:26)

MATERIAL EXPLICATIVO

En los Escritos Sagrados podemos darnos cuenta que muchos personajes mencionados fueron cuidadosos y se conducían con justicia, de tal manera que fueron agradables ante los ojos de Dios (Hebreos 1:1).

Estos hombres y mujeres forman parte de una simiente o, dicho de otro modo, de un linaje cuyo distintivo principal fue siempre el caminar junto a Dios. Esta simiente tiene una secuencia, que va desde el origen de la creación hasta la Iglesia primitiva, y aún en nuestros días se puede conocer esta simiente por el sello distintivo mencionado previamente, y así poder llamarse Hijos de Dios.

Después de la caída de Adam, se ve un contraste entre sus dos hijos: Abel, que agradó a Dios con lo mejor de sus ovejas, y Caín, a quién Dios le aconsejó que sería ensalzado si su proceder era bueno, pero que tuviera cuidado porque el pecado estaba cercano, y le hace nota que él tenía la potestad de evitarlo. Aún con todo esto, Caín se levanta contra su hermano y lo mata (Génesis 4:1-8).

Abel es sustituido por Seth, del cual nació Enos, a partir de él dice el texto: ..."Entonces los hombres comenzaron a llamarse del nombre de Jehová". Otras versiones traducen: "...Comenzaron a invocar el nombre de Jehová". Ambas formas de traducción indican el inicio de esta simiente, en contraposición con la otra simiente, conocida como los hijos de los hombres (Génesis 4:26; 6:1, 2).

De la simiente de Dios podemos mencionar a Henoch, quien tuvo testimonio de haber agradado a Dios (Hebreos 11:5), Noé, que también caminó con Dios, siendo un varón justo y perfecto, que perpetuó la especie humana, salvando a su familia por la fe (Génesis 7:7, 21-23; Hebreos 11:7; 1 Pedro 3:20). Y aunque todo el resto del mundo pereció a causa de su corrupción y de la violencia que existía (Génesis 6:11-13), sus hijos producen la población del planeta y nuevamente esta población es dividida en dos simientes. El versículo 4 del capítulo 11 de Génesis nos dice que ellos acordaron hacerse un nombre común a todos ellos, y en el versículo siguiente se les conoce nuevamente como "Hijos de los Hombres".

De los descendientes de Sem, hijo de Noé, surge un hombre eminente llamado Abram, que es hecho a la postre el punto de partida para alcanzar las bendiciones que a él son dadas y a su simiente. Su nombre fue cambiado a Abraham (Padre de muchedumbre) porque en él serían benditas las naciones (Génesis 12:1-3; 18:18). Estas bendiciones serían confirmadas en Isaac, Jacob, y aún en las gentes de la tierra (Génesis 25:4).

Las bendiciones se extienden de manera general a través de Jesucristo, simiente de Abraham (Gálatas 3:16). En cierta ocasión Jesucristo dijo: "Puede Dios despertar hijos de Abraham aún de estas piedras" (Mateo 3:9), refiriéndose a aquellos que por la gracia de Dios podemos llegar a ser coherederos de Cristo y herederos de Dios, constituyéndonos piedras vivas labradas por Dios (Job 5:23; 1 Pedro 2:5; 1 Corintios 3:9).

Esta simiente forma parte de una familia, la cual tiene miembros celestiales y también terrenales, y todos tienen el nombre del Dios Eterno (Efesios 3:14-15).

Al venir Cristo nos dio la oportunidad de llamarnos hijos de Dios, no la desaprovechemos (Juan 1:11).

 

CUESTIONARIO

  1. ¿Qué se entiende por la expresión "caminar con Dios"? Génesis 6:9; 5:24
  2. Explique el significado de los términos simiente, linaje y familia
  3. ¿Por qué Dios bendijo a Abraham y a su simiente? Génesis 25:5
  4. ¿Cómo se le conoció a Abraham? ¿Quiénes son su simiente? Santiago 2:23; Isaías 41:8
  5. La justicia de Abraham, ¿ sería reflejada en sus hijos? ¿por qué? Génesis 18:18-19; Proverbios 22:6; Juan 8:39
  6. Antes de Jesucristo, ¿existía la posibilidad de acercarse a esta simiente, conocida como "Hijos de Dios? Exodo 12:48, 49; Números 15:15-16; Hechos 14:15-17
  7. ¿Qué debemos hacer para formar también parte de esta simiente y ser llamados amigos de Dios?
  8. ¿Es acaso Jehová, Dios de ambas simientes? Isaías 63:19; 43:7

 

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LOS HIJOS DE DIOS

 

LECTURA BÍBLICA: Proverbios 2:1-10

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él" (1 Juan 3:1)

MATERIAL EXPLICATIVO

Nuestro Señor Jesucristo, como intermediario entre Dios y los hombres, está otorgando la potestad de ser hechos Hijos de Dios a los que creen en su nombre (Juan 1:12). Debe entenderse que no todos pueden ser llamados hijos del Creador, dado que creer en Jesucristo implica amarlo en obra y en verdad, ya que dice la Escritura: "El que me ama mi palabra guardará" (Juan 3:18; 14:15, 21, 23).

Todo aquél que realmente guarda sus mandamientos y practica la humildad y la misericordia, permite que la caridad de Dios este verdaderamente perfecta en él (1 Juan 2:5), porque es guiado por el Espíritu del Creador y por lo tanto se hace acreedor a ser llamado Hijo de Dios (Romanos 8:14).

Dice la Escritura: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre que seamos llamados hijos de Dios" (1 Juan 3:1). Ser hijo del Altísimo es una facultad tan grande que hace especial a todo aquél que la recibe, por lo que se constituye en participante de la naturaleza divina (2 Pedro 1:3-4).

Un hijo de Dios es, por o tanto, un cristiano con caridad, que practica la paz, la tolerancia y la mansedumbre, no se deja llevar por la ira y el enojo, sino es capaz de enfrentar todas las situaciones con ecuanimidad y templanza. Es un árbol que leva fruto agradable delante del Creador, por o que la Escritura lo llama "Bienaventurado", ya que en la ley de Jehová se deleita y en ella medita para alcanzar justicia (Gálatas 5.22-25; Salmo 1:1-3).

De la misma manera, todo hijo de Dios debe estar dispuesto a ser reprendido, porque Dios castiga al que ama y a cualquiera que recibe por hijo, por tanto, no debemos menospreciar el castigo del señor, porque de esta manera nos guía y dirige para alcanzar sus promesas (Hebreos 12:5-10).

Hermanos, todos los que hemos aceptado al Salvador y formamos parte de su Iglesia somos hijos de Dios, porque somos diferentes a todos los que no conocen al Creador (1 Juan 3:1), por lo cual dice la Palabra que el Señor no se avergüenza en llamarse nuestro Dios (Hebreos 11:16). Por lo tanto, debemos esforzarnos para conservar esta potestad, ya que si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos de nuestro Salvador Jesucristo (Romanos 8:14-17).

CUESTIONARIO

  1. ¿Qué potestad otorga Cristo a todos los que creen en su nombre? Juan 1:11-12
  2. ¿Todos los hombres se consideran hijos de Dios? Romanos 1:18, 21; Juan 8:44; 3:19-20; Mateo 7:23
  3. ¿De quiénes se agrada Dios? Juan 4:22-23; Oseas 6:6, Miqueas 6:8; Salmo 51:17-19
  4. ¿Es necesario ser descendencia de Abraham para ser considerados hijos de Dios? Gálatas 3:29; Romanos 3:29; 9:24-26
  5. Comente 1 Juan 3:1 y 2:1
  6. ¿Cuál es la conducta de un hijo de Dios? Romanos 8:13-14; Gálatas 5:22-25; Efesios 4:23-32; Colosenses 3:8-14
  7. ¿Cómo describe el rey David a un hijo de Dios? Salmo 1:1-3
  8. ¿Qué exhortación encontramos en Hebreos 12:5-10?
  9. ¿Qué recompensa tendrá todo aquel que se esfuerza en ser hijo de Dios? Romanos 8:14-17

 

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EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL

LECTURA BÍBLICA: Efesios 4:1-16

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios" (Colosenses 1:10)

 MATERIAL EXPLICATIVO

El crecimiento es un proceso progresivo que se manifiesta por el aumento de la talla de todos los seres vivos; es el resultado de la utilización completa de todos los nutrientes existentes de nuestro cuerpo, lo que entendemos como el aprovechamiento (asimilación) de los alimentos.

La buena asimilación de los alimentos, acompañada de ejercicio, proporciona al cuerpo del hombre y de la mujer el crecimiento óptimo; el movimiento, además de favorecer el crecimiento, mantiene saludable el organismo de las personas.

El proceso del crecimiento no es exclusivo de los seres físicos y materiales, pues un ser viviente no es sólo aquél que tiene materia física: el espíritu, entidad exenta de materia física y que se encuentra en la mente del hombre (Juan 25:39; Efesios 4:23), es también un ser viviente con crecimiento (1 Corintios 1:10).

El espíritu del hombre, que se conoce también como hombre interior, tiene un proceso de crecimiento semejante al de los demás seres vivientes, ya que su crecimiento depende de una buena alimentación que, para ser asimilada en forma completa, requiere de la participación del ejercicio.

Por ser el espíritu una entidad metafísica, el alimento que ha de nutrirle deberá también ser metafísico: espiritual (1 Corintios 10.3; Hebreos 5:14; 1 Corintios 4:16).

El espíritu en su estado inicial (lactante) debe ser alimentado por leche no adulterada, que paulatinamente deberá de irse sustituyendo por alimentos sólidos de más elevada calidad nutritiva.

La leche no adulterada representa los primeros conocimientos elementales de Dios. Para el hombre, los alimentos de alta calidad nutritiva son los conocimientos profundos que sólo pueden ser entendidos por aquél que ya ha asimilado la leche espiritual (Juan 3:12).

Los alimentos espirituales mencionados, por muy nutritivos que sean, no podrán ser aprovechados mientras no practiquemos el ejercicio espiritual. El ejercicio espiritual es la ejecución del conocimiento recibido por la Palabra de Dios (la comida espiritual). Una persona que no practique los mandamientos de Dios no podrá desarrollarse espiritualmente: un espíritu atrofiado (no desarrollado) estará siempre débil y susceptible para con las enfermedades.

Hermanos, mantengamos siempre saludable nuestro espíritu a través de alimentos y ejercicios espirituales, de tal manera que impida la entrada de las enfermedades: el pecado (1 Pedro 2:1-2).

CUESTIONARIO

  1. ¿Por qué es necesario el crecimiento espiritual? Efesios 4:14, 15, 22, 23
  2. ¿Cómo se observa el crecimiento espiritual? Mateo 7:15-20
  3. ¿Cuál es la comida espiritual? 1 Pedro 2:21; Deuteronomio 32:2; Juan 4:34; 6:27
  4. ¿Qué se necesita hacer para que el alimento espiritual sea bien recibido, para que tenga buena digestión? 1 Pedro 2:1,2; Santiago 1:21
  5. ¿Cree que exista la anemia espiritual? Explique
  6. ¿Qué aconsejaría al espíritu anémico para restablecerlo en salud? 1 Corintios 14:20, 1 Pedro 2:1
  7. ¿Debemos ser siempre niños en el espíritu? Hebreos 5:13; 1 Corintios 13:11. Discuta el texto de 1 Corintios 14:20; Marcos 10:15
  8. ¿Qué es el ejercicio espiritual? Santiago 1:22-23 ¿Qué pasa con aquél que no ejercita sus sentidos? Hebreos 5:14
  9. ¿Cuáles son las enfermedades espirituales? Isaías 1:5, 6

 

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LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

LECTURA BÍBLICA: 1 Corintios 2:1-16

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Y el espíritu de Jehová te arrebatará, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre" (1 Samuel 10:6)

 MATERIAL EXPLICATIVO

El Espíritu Santo es una entidad divina, es el instrumento que Dios ha usado para transmitir su poder, sus pensamientos, su energía, sus atributos.

Con la ayuda del Espíritu Santo, Dios creó el Universo; el Espíritu Santo, al igual que nuestro Señor Jesucristo, es considerado como uno de los brazos de Dios, por ser (junto con Cristo) uno de los ejecutores de la creación (Isaías 51:5).

Dios, por medio del Espíritu Santo, transmitió su palabra a sus siervos los profetas (2 Samuel 23:1, 2; 2 Pedro 1:21), los que a su vez la hablaron al pueblo de Dios (la Iglesia de Dios).

En forma análoga a como ocurrió en la antigüedad, en que los santos hombres, inspirados por el Espíritu Santo, hablaron la Palabra de Dios, el Espíritu Santo nos da a nosotros la inspiración para poder comprender el mensaje divino, aún los misterios más ocultos de Dios (1 Corintios 2:7-10; Jeremías 33:3). Esta inspiración no es otra cosa que el resultado de las virtudes que Dios nos da a través del Espíritu Santo (Isaías 11:2).

Las virtudes mencionadas se observan en los frutos del Espíritu Santo, representados en nuestras obras o aciones (Gálatas 5:22). Por ejemplo, la virtud "Sabiduría" se manifiesta por el temor de Dios (respeto), por la forma como edificamos nuestro hogar, etc. (Job 28:28; Proverbios 14:1). La virtud "Inteligencia" la demostramos cuando nos apartamos del mal, y así sucesivamente todas las virtudes divinas se van demostrando por acciones positivas.

Las acciones negativas, conocidas como obra de la carne, niegan la existencia de virtudes divinas en ese momento. Aquél que tenga acciones negativas difícilmente podrá demostrar que posee el Espíritu Santo. Esto se debe a que las acciones positivas no comulgan con las acciones negativas (Gálatas 5:16-17; Mateo 7:16-20).

La presencia del Espíritu Santo en nosotros depende de nuestras obras y, recíprocamente, nuestras obras dependen del Espíritu Santo, ya que el espíritu santo nos enseña la manera correcta de cómo debemos guardar los mandamientos de Dios.

Hermanos, seamos constantes en la Palabra de Dios, para que el Espíritu Santo esté siempre en nosotros, guiándonos a toda verdad, para que de esta manera nuestras obras buenas lo sigan atrayendo.

CUESTIONARIO

  1. Explique qué es el Espíritu Santo. Salmo 33:6
  2. ¿Cuál ha sido la obras del Espíritu Santo desde el principio? 2 Pedro 1.21; Juan 16:13
  3. ¿Cuáles son los efectos del Espíritu Santo en aquél que hace la voluntad de Dios? Efesios 4:23-30; 1 Samuel 10:6
  4. ¿Por qué se dice que del Espíritu proceden virtudes divinas? 1 Corintios 12:7-11
  5. ¿En qué momento se empieza a recibir el Espíritu Santo? Efesios 1:13
  6. ¿A través de qué se mantiene firme el Espíritu Santo en nosotros? Hechos 5:32
  7. ¿Qué pasa con aquél que no mantiene limpio el templo del Espíritu Santo? 1 Corintios 6:16-19
  8. ¿Cómo observamos la presencia del Espíritu Santo? Mateo 7:16-20; Gálatas 5:22-25

 

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¿ES PARA EL CRISTIANO LA LEY?

LECTURA BÍBLICA: Mateo 19:16-19

TEXTO PARA MEMORIZAR: "¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley" (Romanos 3:31)

  MATERIAL EXPLICATIVO

La ley de Dios son los Diez Mandamientos escritos en dos tablas de piedra y en el libro que escribió Moisés, que también contenía las leyes dictadas por Dios. Las tablas estaban dentro del Arca del Pacto y fuera de esta, a un lado, fue puesto el libro que escribió Moisés (Deuteronomio 10:5; 31:24-26; 1 Reyes 8:9).

Amado hermano, tal vez llegues a escuchar que solamente se debe guardar la ley de Cristo o que si guardas la ley estás bajo maldición. Estas aseveraciones llevan la intención de oponerse a la voluntad de Dios, de no cumplir con la ley de Dios.

Cristo, cuando habla de la Ley, no habla de una Ley exclusiva de Él, sino que hace referencia a la Ley de Dios (Juan 12:49-50), por lo mismo Jesús defiende la Ley y la cumple (Mateo 5:17-19), y más aún, la recomienda para obtener la vida eterna (Mateo 19:16-19).

¿Cómo puede estar una persona bajo maldición de la Ley? Cuando la Ley no es obedecida, entonces viene todo el rigor de la Ley sobre la persona que la ha infringido. La Ley tiene sentencias y maldiciones contra aquellos que no la cumplen, así ,de esta manera, se está bajo la Ley, pero si se obedece a la Ley se reciben bendiciones y no hay por qué preocuparse de las sentencias que contiene (Deuteronomio 28:1-20; Gálatas 5:16-23; 3:10).

La mayoría de las denominaciones protestantes y romana no saben discernir sobre la Ley, por lo cual la confunden y aplican equivocadamente. El apóstol Pablo explica que existieron leyes y ritos que eran contrarios a gentiles cristianos y que les impedían participar en el culto con los judíos cristianos, por lo que estas leyes en orden a ritos fueron absorbidas en la muerte de Cristo (Efesios 2:11-15), pero únicamente esas Leyes que eran contrarias, las demás Leyes seguían vigentes, porque la Ley es buena y es santa (Romanos 7:12).

Así, los cristianos que guarden los Mandamientos de Dios y tengan la fe de Jesús, estarán con el Hijo de Dios cuando vuelva a la tierra (Apocalipsis 14.12; 22:14-20). Ser un verdadero cristiano significa guardar los Mandamientos, porque con esto se demuestra el amor que se tiene a Dios y a Jesucristo, así como Jesús guarda los Mandamientos del Padre (Juan 14:21; 15:10).

Por lo cual concluimos que la Ley sí es para el cristiano, porque no se opone a las promesas de Dios (Gálatas 3:21).

CUESTIONARIO

  1. ¿Quien escribió los Diez Mandamientos? Exodo 31:18
  2. ¿Quién escribió el Libro de la Ley? Exodo 34:27
  3. ¿Cristo vino a transgredir la Ley? Exodo 34:27; Deuteronomio 31:24
  4. ¿Qué dijo Jesús que era necesario para tener la vida eterna? Mateo 19:16-19
  5. ¿Cristo enseñó otros mandamientos diferentes a los que Dios dictó en la antigüedad? Mateo 19:18-19; Levítico 19:18; 1 Juan 2:7; Deuteronomio 6:5; Mateo 22:36-40
  6. ¿Puede la Ley brindarle bendiciones al cristiano? Deuteronomio 31:10-16; 28:1-12
  7. ¿Si no cumplimos la Ley estamos bajo maldición? Deuteronomio 28:15-22
  8. ¿Quiénes estarán con Cristo cuando Él regrese a la tierra? Apocalipsis 14:12
  9. ¿La Ley se opone para que el cristiano obtenga las promesas de Dios? Gálatas 3:21
  10. ¿Cómo es la Ley de Dios? Salmo 19:7-8; 119:129-136

 

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EL DIEZMO

LECTURA BÍBLICA: Hebreos 7:1-9

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde" (Malaquías 3:10)

MATERIAL EXPLICATIVO

El diezmo es la respuesta de gratitud y afecto que mostramos a Dios, la décima parte de nuestras ganancias consagradas a Él.

 El primer libro de la Biblia, en el capítulo 14, verso 19, nos dice que Dios es poseedor de todas las cosas, de la misma manera el rey David nos hace entender que aún nuestros riñones son propiedad suya (Salmo 139:13). Todo lo que existe pertenece a Él (Deuteronomio 10:14).

Siendo nuestro Dios el dueño de todo, el hombre es como un mayordomo puesto por Dios para administrar ciertos bienes (Mateo 25:14-15).

El diezmo no es, como algunas veces se cree, ordenanza de hombres, sino de Dios Levítico 27:30-32). Abraham, quien es llamado el "Padre de la fe", entregó sus diezmos a Melchisedec (Génesis 14:20). Acerca de esto, el apóstol Pablo dice que Melchisedec es un tipo de Cristo, por lo tanto nuestros diezmos debemos ahora ofrecerlos a Cristo, el verdadero Rey de Salem.

El ejemplo de Abraham llegó a Jacob, al cual encontramos cumpliendo con el mandato (Génesis 28:22; 35:7).

Si tomamos la observación hecha por nuestro Señor Jesucristo, encontramos en el Nuevo Testamento al Maestro aprobando el diezmo como una ordenanza (Mateo 23:23) y reprobando la forma en que los fariseos cumplían con el mandato (Mateo 23:1-3).

Entendamos que el diezmo, instituido desde la antigüedad, fue dado como una heredad para el sacerdocio, por ser quién realizaba los servicios de Dios (Génesis 14:20; Números 18:21). Y esto se reafirma con las palabras del apóstol Pablo con relación a los enviados a todas las gentes a predicar el evangelio de salvación (1 Corintios 9:7-14).

Seamos de los que cumplen con la voluntad divina, demos la décima parte de la bendición material que Dios nos otorga por medio de nuestro trabajo, no seamos de los que enseñando a otros no nos enseñemos a nosotros mismos, ya que cuando retenemos este diezmo nos volvemos como el que hurta, pues esa décima pertenece a nuestro Dios (Romanos 2:21; Malaquías 3:8-10) como lo demostró el Padre de la fe y nosotros, cual simiente de Abraham, guardemos la ley de la décima de Jehová.

CUESTIONARIO

  1. ¿Qué es el diezmo?
  2. ¿Desde cuándo se instituyó el diezmo? Génesis 14:19; 28:22; 35:7
  3. ¿A quién dio su diezmo Abraham? Hebreos 7:1-9
  4. ¿De quién fue heredad el diezmo? Números 18:21
  5. En el sacerdocio de Cristo, ¿quiénes deben vivir del diezmo? 1 Corintios 9:7-14
  6. ¿A qué se refiere Romanos 2:21?
  7. ¿Qué tanto remunerará Dios nuestras dádivas? Deuteronomio 28:11-13; Marcos 10:29-30; Malaquías 3:8-10

 

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LA MUJER DEBE CUBRIRSE LA CABEZA

LECTURA BÍBLICA: 1 Corintios 11:2-13

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Juzgas vosotros mismos: ¿es honesto orar la mujer a Dios no cubierta?" (1 Corintios 11:13)

MATERIAL EXPLICATIVO

En la mayoría de las congregaciones evangélicas y romana están perdiendo la costumbre de cubrir la cabeza de la mujer dentro de la Iglesia, tal vez por un sentido práctico, pero si con ello se desobedece la Palabra de Dios, es faltar delante de Dios.

De los nueve versículos de la Biblia que mencionan el cubrirse la cabeza, solamente la primera carta a los Corintios en el capítulo once es explícita sobre ésta costumbre en la Iglesia de Dios durante el primer siglo.

La mujer debe cubrirse la cabeza debido a la potestad que ejerce sobre ella el varón, así como el honor y respeto que de a Dios.

Es cierto que el velo es parte de la vestimenta de la mujer y puede llegar a formar parte ornamental de atavío, pero no es ésta la finalidad que se le da al uso del velo en la Iglesia.

El velo con decoro y modestia, como lo marca el apóstol Pablo con el sentido hacia la sujeción, es como se observa en la mayoría de la mujeres de nuestra Iglesia. No es correcto usar sombreros en lugar del velo, ni velos demasiado pequeños.

Si deshonesta cosa es en la mujer orar no cubierta la cabeza, en el varón es deshonroso cubrirse la cabeza al ministrar. No obstante, el judaísmo ordena que el varón se cubra la cabeza con un "rebozo" o TALED en ceremonias especiales, la prenda generalmente utilizada es una "KIPA" o "YARMULKE", porque dicen que es la manera judía de demostrar reverencia a Dios y subrayar el hecho de considerarse siervos del Señor. Pero esto no lo avala la Escritura, por lo que no debe ser causa de práctica en la Iglesia de Dios (Israelita) y de llegar a usarse se tomaría como desobediencia a la Iglesia y a la misma voluntad de Dios.

Por último, la mujer que no se cubre la cabeza para orar, el apóstol de los gentiles dice que avergüenza su ser y es tan desagradable como una mujer trasquilada o rapada, por lo cual es conveniente que las hermanas de la Iglesia siempre tengan puesto su velo en la Casa de Oración y no quitárselo hasta salir de la misma. En casa lo usarán cuando oren y debe enseñarse a las niñas a usar el velo cuando estudien la Palabra de Dios y, si fuera posible, tener prevenido un velo extra para aquella hermana que lo llegue a necesitar es un acto de cortesía, pero sobre todo de reverencia a la Palabra de Dios.

CUESTIONARIO

  1. En la antigüedad, ¿se cubría la mujer la cabeza únicamente en el templo? Génesis 24:65
  2. ¿Cuál es la razón por la cual la mujer se cubre la cabeza cuando ora? 1 Corintios 11:5
  3. Si la mujer no cubre su cabeza, ¿qué debe hacer? 1 Corintios 11:6
  4. ¿El hombre debe cubrir su cabeza?
  5. ¿A quién debemos enseñar a cubrirse la cabeza?
  6. ¿Las iglesia protestantes y la romana tienen la misma enseñanza que la Iglesia de Dios (Israelita)? Gálatas 1:6-8; Judas 3; 1 Corintios 11:16
  7. ¿El velo tiene como único fin adornar la cabeza? 1 Pedro 3:3
  8. ¿En qué momento y lugares se debe usar el velo? Mateo 6:6; 1 Corintios 11:5; 1 Samuel 1:9-12

 

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LA SANTIDAD

LECTURA BÍBLICA: 1 Tesalonisenses 4:1-8

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Mirar que no desechéis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que desecharon al que hablaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháramos al que habla de los cielos" (Hebreos 12:25)

MATERIAL EXPLICATIVO

Si pudiésemos imitar a un atleta en la perseverancia que él tiene para obtener el triunfo, entenderemos la alegoría del apóstol Pablo con facilidad para aplicarla a nuestra vida diaria y obtener también el galardón de Dios a través de nuestra santidad.

Los términos santo y santidad significan apartamiento o separación, pero ¿separarse de qué? La respuesta inmediata es del pecado, el cual es la transgresión de la Ley (1 Juan 3:4). En Éxodo 19:5-6 Dios hace notar al pueblo de Israel que si oye la voz de Él y guarda la Ley, se convertirá en un reino de sacerdotes y gente santa. Así, el guardar los mandamientos hace santo al hombre porque le marca la manera correcta de vivir: no codiciarás, no hurtarás, no adulterarás, no consultarás adivinos, no andarás chismeando, no maldigas al sordo, no pongas tropiezo al ciego, no llevarás tatuajes, no comas sangre, no comeréis carne arrebatada de las fieras, no mientas, no engañes y otras leyes más (Levítico 19:11-17, 26-28; 20:6-10; Exodo 20:13-17, 22:31).

No debemos hacer los actos en los que se desobedece a Dios, se atenta contra el próximo o se denigra al hombre, debemos abstenernos de ellos para lograr nuestra santidad o apartamiento. Y esa es la verdadera batalla, porque son los obstáculos cotidianos en nuestra carrera: el apóstol Pablo nos insta a que nos esforcemos de tal manera que obtengamos la victoria, que no sean impedimentos el rencor, la ira, vicios, concupiscencias, glotonerías, detracciones, borracheras (Gálatas 5:19-21), libremos esas vallas con pericia, y dejémoslas atrás antes de que nos detengan.

Ciertamente el que corre en el estadio de todo se abstiene, porque como atleta que es no debe desvelarse, embriagarse, ni descuidar su preparación, y todo eso con el propósito de obtener un triunfo ante la multitud, ganando una medalla o corona corruptible. Nosotros, dice el apóstol Pablo, también tenemos una nube de testigos que observan nuestro comportamiento, por lo cual al abstenernos de los aspectos que delinean los Mandamientos de Dios, esto nos permite obtener una corona incorruptible. Y al final estaremos seguros de decir: "...he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquél día; y no sólo a mi, sino también a todos los que aman su venida" (2 Timoteo 4:7-8).

CUESTIONARIO

  1. ¿Qué aspectos nos presenta el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:24-26?
  2. ¿Qué significa ser santo? 2 Corintios 6:17-18; Levítico 19:2, 18:30
  3. ¿Cómo debe ser el pueblo de Dios? Deuteronomio 7:6; 1 Pedro 2:9
  4. ¿Qué señala la Ley? Romanos 7:7. ¿La Ley es santa? Romanos 7:12
  5. Diga algunas acciones del hombre, prohibidas por Dios. Levítico 19:11-17, 26-28; Gálatas 5:19-21; Romanos 1:29-32; 1 Corintios 5:7-10
  6. ¿De qué nos debemos abstener? 1 Pedro 2:10-11; Colosenses 3:5-6; Santiago 4:1-12
  7. Al ganar la batalla de la fe, ¿qué obtendremos? 1 Timoteo 6:12
  8. ¿Cuál es la carrera que nos es propuesta? Hebreos 12:1-2
  9. Al final de la carrera, ¿podremos decir lo que dijo el apóstol Pablo? 2 Timoteo 4:7-8; Hechos 20:24

 

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LA IDOLATRÍA

LECTURA BÍBLICA: 2 Reyes 17:9-17

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Porque no te has de inclinar a dios ajeno; que Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celosos es" (Exodo 34:14)

    MATERIAL EXPLICATIVO

Idolatría viene de dos vocablos: "ídolo" que significa figura o imagen y "latría" que significa culto, así el culto a las imágenes es idolatría en el sentido literal, no obstante las Escrituras comparan a la idolatría con otras faltas, de tal manera que aquél que infringe la voluntad de Dios es considerado como un idólatra (1a Samuel 15:23). Es muy cierto que los dioses de los pueblos antiguos fueron Baal, Moloch, Astaroth, Júpiter, Mercurio, Venus, etc., sin embargo ¿será posible que en este siglo XX aún esté vigente la idolatría? La respuesta es SI. Por esta razón es necesario estudiar este tema para no caer en semejante desobediencia. Los israelitas no tenían una forma particular de idolatría, imitaban las supersticiones e los demás pueblos (Ezequiel 20:8, Números 25:1-5; Jueces 10:6; Amós 5:26) por lo cual provocaron la ira de Jehová (Hechos 7:42-43, 1a Corintios 10:5-14). Más tarde el apóstol Juan amonesta a los creyentes en Cristo contra cualquier forma de idolatría (1a Juan 5:21) y anuncia la terrible suerte que espera a los idólatras (Apocalipsis 21:8).

Bajo el falso cristianismo se tiene un ejemplo de adoración a crucifijos, pinturas y amuletos para que les vaya bien y reciban protección, despreciando con ello a Dios y poniendo su confianza en un objeto material. Así la iglesia romana, desde el año 787 d.c. (fecha tomada del Diccionario de Controversia de Teófilo Gay) autoriza y sigue practicando la adoración de imágenes y reliquias de los santos. Por lo cual vemos que se postran ciegamente ante estatuas, les dirigen rezos, los besan y engalanan (Jeremías 10:3-5).

La idolatría no solamente consiste en el culto a falsos dioses, sino en la preferencia que se da o a la devoción que se consagra a cualquier cosa que no sea el Altísimo.

Cualquiera que ama a este mundo, en busca de riquezas desmesuradas, de honores, de la ambición, de molicie (afición a los regalos) o el deseo de imitar enmascaradamente las fiestas paganas y olvida por esto la doctrina de Dios y de Cristo, ese es un idólatra tan consumado como los antiguos israelitas desobedientes, que les alcanzará la condenación (Colosenses 3:5-6).

Por lo cual hermanos, debemos alejarnos de prácticas idólatras y paganas, para que no seamos participantes de estos pecados y su consecuente castigo, antes es mejor que seamos considerados hijos del Todopoderoso y protegidos por Él (Apocalipsis 18:4; 2a Corintios 6:16-18). Teniendo presente el consejo del rey David: "Pon así mismo tu delicia en Jehová y él te dará las peticiones de tu corazón" (Salmo 37:4).

CUESTIONARIO

  1. ¿De qué tipo de materiales se hacen los ídolos e imágenes? Isaías 44:10-17
  2. La Ley de Dios, ¿qué es lo primero que prohibe? Éxodo 20:3-4
  3. ¿Se puede representar a Dios en alguna pintura o imagen? Hechos 17:29
  4. ¿Con cuáles dioses fueron confundidos Pablo y Bernabé? Hechos 14:11-12
  5. ¿A qué se compara la rebeldía y el infringir la voluntad de Dios? 1a Samuel 15:23
  6. ¿Puede haber israelitas y extranjeros idólatras? ¿qué les pasará? Ezequiel 14:7-8
  7. ¿Cuándo se cumplirá lo que dice Isaías 2:18?
  8. En el tiempo presente, ¿se ve esta vanidad? Jeremías 10:3-5, 14-15
  9. La reina del cielo, ¿es nueva o es antigua? Jeremías 7:18
  10. El teólogo Juan, ¿qué recomienda? 1a Juan 5.21

 

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NO DESECHÉIS AL QUE HABLA

LECTURA BÍBLICA: 1a Tesalonisenses 4:1-8

TEXTO PARA MEMORIZAR: " Mirar que no desechéis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que desecharon al que hablaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháramos al que habla de los cielos" (Hebreos 12:25)

    MATERIAL EXPLICATIVO

Hablar es la virtud que Dios ha puesto en el hombre para comunicarse, para expresarse y transmitir sus mensajes. Hablar es también la forma que Dios usa para su comunicación. Pero, ¿Dios habla? ¡Sí! Dios, siendo espíritu, habla a través de los hombres: los profetas.

La palabra profeta significa "el que habla en lugar de otro" (Exodo 7:1, 14-16); es el medio que Dios ha puesto desde el principio para comunicarse con los hombres. Por medio de los profetas Dios ha manifestado sus planes y ordenanzas, y a través de ellos somos amonestados y edificados (Amós 3:7; Deuteronomio 34:10; 1a Corintios 14:3).

Los profetas recibían la Palabra de Dios a través de revelaciones, sueños, visiones u otras señales, y estos a su vez la hablaban a los hombres. Los profetas desde entonces han sido la boca de Dios; ellos escribieron el Antiguo y Nuevo Testamento (Génesis 46:2; Oseas 12:11; 2a Pedro 1:21).

Los hombres mencionados no son los únicos profetas, ya que también se considera profeta al que actualmente predica la Palabra de Dios.

Por tener el profeta la viva Palabra de Dios, recibirlo significa un gran privilegios, rechazarlo una gran sentencia (Mateo 10:40-42; Hebreos 12:25).

El profeta al predicar deberá ser escuchado, aún cuando lo que hable sea para amonestar ; la amonestación o exhortación debe ser aceptada, no obstante que provenga de una persona que, a nuestro parecer, sea insuficientemente justa (Mateo 23:3). No desechar al que habla, es no solamente recibirlo o escucharlo, sino obedecer lo que enseña en sus predicaciones (Romanos 13:1-2; 1a Pedro 2.13).

Un predicador de la Iglesia de Dios (Israelita) nunca debe ser desechado por su humildad o por su particular forma de ser. El profeta es sólo un siervo de Dios y la simpatía que se tenga por alguno en especial no deberá ser motivo para nuestro rechazo o menosprecio hacia otro, sobre todo cuando este tenga que ocupar el lugar del anterior (1a Samuel 16:7, 8:7).

Ade,ás de recibir, escuchar y obedecer al profeta, es obligación nuestra tenerlos en doblada honra (1a Timoteo 5:17; Romanos 10:15).

"Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios; la fe de los cuáles imitad, considerando cuál haya sido el éxito de su conducta" (Hebreos 13.7).

CUESTIONARIO

  1. ¿Qué significa la palabra profeta?
  2. ¿Quiénes son considerados profetas? 2a Pedro 1:21; Romanos 10:15
  3. ¿A quién recibimos cuando escuchamos la Palabra de Dios? Juan 13:20
  4. ¿Se puede rechazar a un predicador por su sencillez y humildad? 1a Samuel 16:7
  5. ¿Desecharemos el mensaje porque el predicador enseña conforme a lo que está escrito, pero que él mismo a veces no cumple? Mateo 23:3
  6. ¿Cuándo se debe rechazar a un predicador? 2a Juan 9-10; 1a Corintios 14:32; 1a Juan 4:1-3
  7. ¿Quiénes tienen la obligación de ser profetas? 1a Corintios 14:39-40, 14:1, 9:16
  8. ¿Cuáles son los deberes de la Iglesia para con el profeta? 1a Timoteo 5:17-19
  9. ¿Qué sentencia hay para aquél que rechaza la Palabra de Dios? Hebreos 12:25; Mateo 10:14-15

 

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LLAMADOS AL SERVICIO DIVINO

LECTURA BÍBLICA: Romanos 13:8-14

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto" (Romanos 12:1)

    MATERIAL EXPLICATIVO

Jesús, al referirse a su ascensión al Padre, expresó una parábola acerca del hombre que partió a un país lejano. Este, llamado a sus siervos, les entregó sus bienes. La orden fue: "negociad entre tanto que vengo". Esta es la gran comisión que nos dejó el Señor, administrar sus bienes hasta que venga; todos los que hemos sido llamados somos sus siervos consagrados, porque nos hemos dado en sacrificio vivo para servir. Algunos de dichos principios se hallan en Romanos capítulo 12 y otros más en el Sermón del Monte.

Pablo habló de este llamado en los siguientes términos: "llamamiento santo", "llamamiento celestial", a los que "conforme al propósito de Dios son llamados". No solamente son "llamados de las tinieblas a su luz admirable" sino también somos llamados para ser Santos, y se nos amonesta a "andar como es digno de vocación con que somos llamados".

Recordemos que hay un tiempo cuando el Señor ha de venir, entonces "tomará en cuenta a sus siervos".

Para los siervos del Maestro es de vital importancia recordar que o deben "embarazarse en los negocios de esta vida", con el propósito de seguir firmes en su servicio, conforme al voto que han hecho. Habiendo tomado a Jesús como nuestro salvador y Maestro, santificados por su sangre, estando convertidos y siendo nuevas criaturas en Cristo, estamos listos para el servicio. Mientras más nos preparemos, más capacitados estaremos para su servicio.

No todos servimos en la misma forma y en la misma capacidad; alguien fue llamado para un tipo de servicio, otro es escogido para servir en otra forma (1a Corintios 12): Hay muchos deberes para los siervos de Dios, lo suficiente para que se mantengan siempre ocupados.

Es una orden para todos que nos mantengamos ocupados en las cosas de Dios, cumpliendo siempre su voluntad, confiados en que Él estará con nosotros hasta el fin (Mateo 28:19-20).

CUESTIONARIO

  1. ¿Qué entendemos de Romanos 11.29 y Lucas 9.62?
  2. ¿Con qué propósito el hombre noble llamó a sus siervos? Lucas 19:12-13
  3. Según Romanos 13:11, ¿cuál es el tiempo apropiado para comenzar en el servicio de Dios?
  4. ¿Qué es necesario hacer según Romanos 13:12?
  5. ¿Qué debemos pedir a los hermanos? Efesios 6:19, 18
  6. ¿Qué tanto del contenido de Isaías 6:5-8 puede ser aplicado en la actualidad a los siervos de Dios?
  7. ¿Qué virtudes cristianas encontramos en Romanos 12:9-18?
  8. El que está llamado al servicio Divino, ¿qué debe hacer? Mateo 6:24; 1a Corintios 7:21
  9. En el servicio del Señor, ¿qué debemos evitar? Romanos 13:8, 14:13
  10. ¿Qué sí se nos recomienda hacer en Romanos 14:19, 15:2, 5, 6

 

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¿CUÁL ES NUESTRA GRAN COMISIÓN?

LECTURA BÍBLICA: Juan 17:1-20

TEXTO PARA MEMORIZAR: "Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!" (1a Corintios 9:16)

    MATERIAL EXPLICATIVO

 El gran Maestro se afanó, mientras estuvo con sus discípulos, en prepararlos de tal manera que pudieran mantener su fe, demostrándolo por medio de sus obras. Ellos serían los que tendrían que llevar sobre sus espaldas la grandiosa obra de evangelización, para lo cual les dejó un claro ejemplo de tan importante empresa (1a Pedro 2:21; Marcos 1:14-17).

La labor de nuestro Señor Jesucristo consistió en visitar toda la Galilea, y varias ciudades y aldeas de la tierra de Israel, en las cuáles predicó el Evangelio del reino (Mateo 4:23, 9;35).

Para que ésta sublime labor continuara, comisionó a sus discípulos para llevar el evangelio a todas las naciones, dándoles autoridad e instrucciones para llevar a cabo esta comisión, ordenándoles que primeramente lo hicieran con las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 10.6-7; Lucas 9:1-2). Asimismo les dijo que no serían ellos los que hablarían de sí mismo, sino el Espíritu de su Padre que se manifestaría en ellos (Mateo 10:20; 2a Corintios 5:20). Dejando una promesa muy alentadora, en la cual si ellos hablaban de Él delante de los hombres, Él también lo haría delante de su Padre (Mateo 10:32-33; Apocalipsis 3.5, 2nd Timoteo 2:12).

Antes de partir, nuestro Señor Jesucristo ordenó a sus apóstoles permanecer en Jerusalem, ya que no los dejaría solos, sino que enviaría en su lugar al Consolador, el Espíritu Santo, el cuál les haría recordar todas las enseñanzas para que las predicaran en Jerusalem, Judea, Samaria y hasta los fines de la tierra (Hechos 1:4, 8; Juan 14:25-26).

Ellos mas tarde comisionaron a otros para la consecución de los propósitos de Cristo, y esta comisión ha sido desde esa época para todos sus seguidores de todos los tiempos, y de esta manera son santificados en su verdad (Juan 17:18-21; Romanos 10:13-15).

¿Estaremos ayudando a llevar ese gran mensaje? ¿En verdad nos sentimos como que hemos hecho todo lo que debemos? (Mateo 28:18-20; Lucas 17:10).

Reflexionemos sobre la orden que el Maestro dejó, es cierto que hay gran satisfacción cuando cantamos alabanzas, pero es mayor la satisfacción cuando se anuncia día a día la salud de Dios. Hermanos, que así alumbre nuestra luz delante de los hombres, para que también puedan glorificar al Padre que está en los cielos (Salmo 96:2; Mateo 5:14-16).

CUESTIONARIO

  1. ¿Cuál fue la gran comisión que dio Jesús a sus discípulos? Lucas 9:1-2
  2. ¿Qué orden dio Cristo a sus discípulos? Hechos 1:4-8; Juan 14:25-26
  3. ¿Qué hacía Jesucristo cuando rodeaba Galilea y otros lugares? Mateo 4:17-19, 23, 9:35
  4. El Maestro dejó su ejemplo, ¿para qué? 1a Pedro 2.21
  5. ¿Fueron solamente para los apóstoles las ordenanzas del Señor? Mateo 28:16-20; Juan 17:18-20
  6. Después de que resucitó Jesús y se apareció a sus discípulos, ¿de qué les hablaba? Hechos 1:3
  7. ¿Cuál es nuestro deber y qué obtendremos si lo cumplimos? Ezequiel 3:17-21
  8. ¿Qué somos para nuestro creador? 2a Corintios 5:20; Hechos 13:47
  9. Si cumplimos con lo que Dios ordena, ¿debemos de gloriarnos? 1a Corintios 9:16, Lucas 17:10
  10. ¿Con qué nos compara el Señor si anunciamos el evangelio y cuándo lo debemos hacer? Mateo 5:13-16; Salmo 96:2

 

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